Caf� SteinerAduladores y silentes discrepan en las t�cticas, pero no en los objetivosLos l�deres de la OTAN, en la cumbre de Ankara.EFEActualizado Domingo,
julio
22:47Audio generado con IAAnte Trump, unos l�deres optan por la adulaci�n, otros por el silencio. El secretario general de la OTAN, el neerland�s Mark Rutte, lidera el campo de la adulaci�n. Pero como han experimentado la italiana Meloni o el alem�n Merz, la vida de los aduladores no es f�cil. Trump habla para sus votantes, pero los votantes de los dem�s tambi�n escuchan, lo que provoca la necesidad de hacer algunos gestos de disconformidad que, aunque salpicados de indignaci�n, nunca llegan a la ruptura.Los silentes, Pedro S�nchez entre ellos, no son m�s ni menos c�nicos que los aduladores. Saben que Trump vive en el presente. Del pasado solo le importa ajustar cuentas con sus enemigos, del futuro rechaza atarse a compromisos que luego tendr�a que respetar. Pero saben que la imprevisibilidad de Trump funciona como una calle de doble v�a: ni cuando te amenaza ni cuando te abraza te puedes fiar de �l.Aduladores y silentes discrepan en las t�cticas, pero no en los objetivos. Saben que EEUU ha dejado de ser un aliado confiable y que lo que toca es construir una defensa europea. Que lo sea en el marco de la OTAN, como quieren unos, o en el marco de la UE, como desean otros, es una cuesti�n que no es imprescindible dilucidar ahora. Lo importante es que esa defensa europea, si de verdad llega a merecerse el nombre, permitir� a Europa enfrentar todos los escenarios posibles. Permitir�a a los europeos relacionarse en pie de igualdad con un EEUU que vuelva a ser confiable, valerse por s� mismos con un EEUU parcialmente desentendido de Europa, sobrevivir ante un EEUU que ignore deliberadamente a Europa, e incluso disuadir a un EEUU hostil hacia Europa, bien porque amenace con anexionarse Groenlandia o porque entregue Ucrania a Rusia.Aduladores y silentes apuestan a que la historia les dar� la raz�n porque ganaron tiempo para construir una Europa m�s capaz. Pero cabe la posibilidad de que ambos se equivoquen. Porque mientras ganan tiempo, toleran que Trump destruya las instituciones sobre las que se sostiene su seguridad y prosperidad. Trump chantajea a diario a los europeos con la seguridad, el comercio y la tecnolog�a e interfiere en su pol�tica interna. Romper abiertamente con Trump, como ha hecho el canadiense Carney, es complicado, pero puede ayudar a dejar atr�s las humillaciones, de Trump o autoinfligidas, y sentar las bases de una relaci�n m�s saludable.













