“De 10 años a aquí, esto es insoportable”, dice Abraham de la Calle Espinosa, electricista de 58 años que trabaja en el mantenimiento de varios parques de la capital. Es uno de tantos miles de personas que trabajan a diario a la intemperie, en la calle, en un país cada vez más amenazado por el calor extremo. Mientras hay quienes minimizan lo que sucede, porque “en verano siempre ha hecho calor”, en el tajo saben bien que los científicos tienen razón: la situación está agravándose cada año.

“El calor existía, pero no era esto”, responde el electricista. “No había tantos días de calor, y sobre todo tantas noches. Ni era tanto el calor. Además, ahora empieza mucho antes”, advierte Abraham de la Calle Espinosa, que lleva “toda la vida” trabajando en la calle. Primero en obras como electricista y desde hace 16 años en su puesto de mantenimiento en varios parques de Madrid.

Si antes los días “insufribles” llegaban en julio y “a mediados de agosto bajaba la cosa”, recuerda el trabajador, ahora el calor extremo aterriza ya en junio, como ha demostrado la primera ola de calor de este verano, y se sigue pasando mucho calor “hasta en septiembre”.

El riesgo es muy grave. El pasado martes falleció un trabajador, de 48 años, que se desvaneció en la calle en Sevilla capital “tras una exposición prolongada a altas temperaturas en la vía pública”, afirmó la Junta de Andalucía. El viernes se conoció la muerte de un jornalero de 64 años en Lleida tras sufrir un paro cardiorrespiratorio mientras trabajaba el miércoles en una finca agrícola, en plena ola de calor.