Es la dramática canción del verano que suena cada año por estas fechas en los barrios obreros de Sevilla, donde miles de personas sufren largos y frecuentes cortes de luz cuando el termómetro supera los 40 grados de día y no baja de 25 de noche, sin que la compañía suministradora, Endesa, ni las administraciones públicas hayan conseguido poner remedio. "Esto es un desastre, vivimos en un absoluto abandono", denuncia la plataforma vecinal Barrios Hartos, que ha convocado una gran manifestación de protesta para el próximo miércoles 15 de julio. PublicidadComo cada año, cuando el calor aprieta de lo lindo y se encienden los aparatos de aire acondicionado, el diferencial de la luz salta en cientos de viviendas de Palmete, Torreblanca, Su Eminencia, Polígono Sur, La Bachillera y otros barrios de la capital de Andalucía, dejando a sus inquilinos sin alivio para el calor, sin frigorífico para conservar los alimentos, sin cocina eléctrica para hacer la comida, sin ascensor, sin enchufes para los respiradores o las grúas eléctricas para mover a personas dependientes, para cargar los móviles, para todo cuanto en la vida cotidiana de 2026 funciona con electricidad. En unos casos, se trata de bajadas de tensión más o menos intensas, en otros los cortes pueden superar las 10, las 12 horas, cada día, cada noche.Endesa, también como cada año achaca los apagones a la sobrecarga originada en la red por las grandes plantaciones de marihuana en interior de viviendas de esos barrios que requieren un gran consumo de luz. Según sus estimaciones, una plantación que ocupa la superficie de un piso de entre 80 y 100 metros cuadrados consume la energía de 80 viviendas. La empresa dice que ya ha invertido cerca de 19 millones de euros en reforzar y mejorar la red en los últimos cinco años, el Ayuntamiento, gobernado por el PP, asegura que ha destinado otros 8 millones en 3 años a ese mismo fin y la Junta de Andalucía, también dirigida por el PP, se jacta de haber instado a la compañía a solventar las deficiencias detectadas en una auditoría que se hizo en 2024. Sin embargo, los cortes no se han acabado, al contrario, se han extendido, según Barrios Hartos, a otras zonas donde no los había, sin que haya estadísticas oficiales del número de personas afectadas.Una de esas personas es Antonia, de 70 años, vecina del núcleo residencial San José de Palmete, barrio del sureste de Sevilla. Esta mujer, que sufrió un ictus el pasado mes de febrero, padece ahora, además, casi a diario bajadas de tensión del suministro eléctrico que la dejan sin cocina, sin nevera, sin aire acondicionado y sin el ascensor que ha tenido que poner para subir a su vivienda, en la primera planta, a causa de su grave enfermedad. "Solo me funciona a veces la televisión y al menos puedo ver la novela para calmarme los nervios, porque con estas calores en Sevilla y estos cortes se van a cargar a una persona", dice a Público. A causa de los apagones, Antonia apenas puede salir de su casa, porque tiene miedo de meterse en el ascensor y quedarse atrapada en medio de un corte repentino o de una bajada fuerte de la tensión eléctrica. "Estoy quemada con todo esto. Me cuesta ya la misma vida subir las escaleras y no te fías de lo que pueda pasar. Así que prefiero quedarme en mi casa y no salir", reconoce.Publicidad"Es horroroso, para tirarse de los pelos"Esta mujer está en un grupo de whatsapp que se llama "apagones Palmete", donde los vecinos se cuentan sus dramas diarios por los cortes del suministro: los alimentos que se les han echado a perder en el congelador, el calor que han pasado en otra noche sin poder dormir, la falta de agua fría para hidratarse y refrescarse, los bocadillos y latas de conserva que se han tenido que comer al no funcionar la cocina, que en la mayoría de los hogares ya es eléctrica. "Llevamos dos semanas así y te toca la sensibilidad, porque es horroroso", se lamenta Antonia. Ella y el resto del grupo están cansados de llamar a Endesa protestando, reclamando por los apagones, pidiendo desesperadamente información de cuándo va a volver la luz a sus casas. "A mí -cuenta Antonia- me responde primero una máquina y luego te dicen que están averiguando lo que ha pasado o te dicen, como a mí el otro día, que si mandan un técnico a arreglarlo, y el problema es mío, tendré que pagar 85 euros, cuando estamos toda la calle sin luz. Es para tirarse de los pelos".La Asociación Cultural Recreativa de la Tercera Edad de Palmete también sufre los frecuentes apagones y se ve obligada a suspender las actividades y talleres que estaban haciendo con las personas mayores que acuden a su local cada día. "En cuanto se va la luz hay que cerrar, porque es una caracola -casa prefabricada- pequeñita y con el calor no se puede estar aquí", explica a Público su secretaria, Rocío Barragán.PublicidadEsta asociación de mayores ha llegado a solicitar al Ayuntamiento un transformador de suministro eléctrico portátil, como el que instaló un año en la Feria de Abril para paliar un prolongado apagón, pero, según Barragán, no han atendido su petición. "El Ayuntamiento se lo pasa por el forro, no nos ponen ni refugios climáticos, y Endesa se cachondea de nosotros", asegura esta mujer, que ensalza, por contra, el espíritu solidario de su vecindario: "Aquí se echan alargaderas de cables de 30 metros y más por las azoteas para dar luz a las viviendas que tienen cortes, para que por lo menos puedan poner un ventilador".Mejoras en la red gracias a la movilización vecinalBarrios Hartos, una plataforma vecinal de Sevilla, asegura que hay zonas que están sufriendo apagones de 12 y 14 horas diarias, que incluso hay partes de La Candelaria y Los Pajaritos, uno de los distritos más pobres de España según los indicadores urbanos del Instituto Nacional de Estadística, donde llevan más de un mes sin luz. "Esto se va extendiendo, por mucho que digan que están invirtiendo y solucionando el problema. Cada vez hay más zonas afectadas, barriadas muy populosas donde viven miles de personas, porque las infraestructuras tienen 50 años", dice a Público un portavoz de la plataforma, Víctor López.Barrios Hartos considera, además, que las mejoras que se han hecho en la red de suministro obedecen, fundamentalmente, a las movilizaciones de los vecinos, que el verano de 2022 verano llegaron a ocupar durante un mes tres centros cívicos municipales para exigir el fin de los apagones. "En Padre Pío -dice el portavoz- había dos transformadores y ahora tenemos cinco gracias a las movilizaciones, por eso la situación ha mejorado en este barrio, aunque no esté solucionado del todo el problema. Pero eso avala nuestro argumento, que el problema aquí es la infraestructura eléctrica, que estaba obsoleta porque no se había hecho nada en décadas".Endesa perimetra el problema de los apagones en las zonas donde proliferan macrocultivos ilegales de cannabis en interior de viviendas, que originan sobrecargas en los transformadores y llegan a provocar incendios. La compañía sostiene que ha hecho las inversiones que debía ejecutar para mejorar la red, pero que eso no es suficiente para resolver un "problema social, no técnico", cuya solución, a su juicio, pasa por la colaboración de todas las administraciones públicas para ir a la raíz del asunto: la erradicación de los cultivos que revientan la red.Lo que ha hecho la compañía eléctrica, según ha informado a este periódico, es invertir 18,9 millones de euros para reforzar la red entre 2020 y 2025, firmar este año un nuevo convenio de colaboración con el Ayuntamiento con una inversión adicional de 4,6 millones para instalar otros 23 centros de transformación en los barrios, que se suman a los 12 que completó el año pasado con el despliegue de más de 81 kilómetros de nuevo cableado.Sin refugios climáticos en los barrios más afectadosPese a todo, los apagones continúan en Sevilla y los vecinos afectados se quejan de que no disponen siquiera de refugios climáticos donde guarecerse cuando el termómetro sube a 40 grados y el calor resulta insoportable en viviendas antiguas que carecen de aislamiento térmico. "En uno de los peores sitios de España en cuanto a olas de calor y no hay nada previsto: los centros de salud, los centros cívicos, las bibliotecas que podrían servir de refugio están todos cerrados por las tardes. Y lo que nos dicen en Endesa cuando llamamos es que vayamos a un centro comercial, que es lo que ha tenido que hacer mi suegra, que tiene 82 años, cuando se va la luz en la casa", afirma Víctor López. PublicidadEl Ayuntamiento, a preguntas de este periódico, asegura que para afrontar las olas de calor sí ha puesto a disposición de quien lo necesite lo que denomina centros refugio en instalaciones deportivas de cuatro barrios de la ciudad, que abren de 10 de la mañana a 9 de la noche, de lunes a viernes, y tan solo de diez de la mañana a una de la tarde, los fines de semana. Esos centros no se encuentran, sin embargo, en ninguno de los barrios más castigados este verano por los apagones y en la información facilitada por el equipo de gobierno municipal éste se limita a señalar que, "en caso de demanda, el Ayuntamiento estudiará abrir más centros refugio".El pleno municipal de la capital de Andalucía aprobó hace dos años, en julio de 2024, una propuesta del grupo socialista para instar a la Junta de Andalucía a que, en el marco del Estatuto de Autonomía, declarase la emergencia energética a causa de los frecuentes y reiterados cortes de luz en algunos barrios de la ciudad. El objetivo de esa propuesta era coordinar "acciones inmediatas" para recuperar el suministro eléctrico en las zonas afectadas por los apagones y paliar sus efectos.En la proposición aprobada se destaca que el Estatuto de Autonomía reconoce como principio rector de las políticas públicas la atención y protección civil ante situaciones de emergencia, como la que padecen los vecinos de Sevilla afectados por los continuos apagones durante los meses de verano, fundamentalmente. Además, la iniciativa incluyó la creación de una comisión ejecutiva de emergencia energética en el Ayuntamiento, para coordinar con la Junta, el Gobierno central y representantes de los vecinos afectados las medidas necesarias para prevenir los cortes y paliar sus consecuencias.PublicidadEl Ayuntamiento ha asegurado a Público que en septiembre de 2024 instó a la presidencia de la Junta de Andalucía, ostentada por Juan Manuel Moreno Bonilla, a declarar la emergencia energética por los apagones, tal como se solicitaba en la propuesta aprobada por el pleno, aunque no ha podido precisar cuál ha sido la respuesta del gobierno autonómico a esa petición hecha hace dos años. Además, asegura que se han constituido los comités técnicos de coordinación sobre algo en lo que, dice, ya se empezó a trabajar desde 2023.Un estado de emergencia que nunca se ha declaradoLa plataforma Barrios Hartos denuncia que nunca se ha declarado la emergencia energética en Sevilla tras la aprobación de la moción en el pleno del ayuntamiento, pese a que desde entonces se han sucedido en verano, y también en invierno, apagones masivos que han afectado a miles de personas, algunas con graves enfermedades y electrodependientes a causa de ellas. "No han tomado medidas, pese a que se comprometieron por escrito. Y vamos a pedir al Ayuntamiento que se declare la emergencia", advierte Víctor López. La oposición municipal, la que ejercen PSOE y Podemos-IU, ha exigido también medidas a Endesa y al equipo de gobierno del PP para acabar con los apagones y aliviar sus efectos entre la población afectada, además de reclamar a la Junta de Andalucía que ejerza sus funciones como supervisora e inspectora del servicio del suministro eléctrico para pedir responsabilidades a la compañía.El departamento de la Junta competente en este asunto, la Consejería de Industria, Energía y Minas, encargó en 2024 la elaboración de una auditoría externa sobre la red eléctrica de la capital andaluza, que concluyó que los enganches ilegales eran los causantes de los apagones, porque los centros de transformación analizados disponían de potencia y capacidad suficiente para atender el suministro contratado.PublicidadAl presentar los resultados de la auditoría, el consejero Jorge Paradela, además de anunciar que iba a solicitar a Endesa un plan para corregir las anomalías que se habían detectado en la red y la necesidad de ampliar la potencia en siete centros de distribución que estaban cerca de su capacidad teórica, comunicó la apertura de un expediente a la compañía eléctrica por "la gravedad de algunas de las deficiencias encontradas, especialmente la relativa con la colocación de fusibles con calibres incorrectos".Una sanción mínima de 600.000 eurosLa Consejería de Industria y Energía ha confirmado a Público que se abrió un expediente sancionador a Endesa, aunque no ha concluido porque ha sido recurrido, por la vulneración del punto 11 del artículo 65 de la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico, que califica como infracción grave el incumplimiento de "la realización de los procesos de alta o modificación de fronteras, lectura y tratamiento de las medidas e intercambios de la información, así como de la remisión de la información o, en su caso, su puesta a disposición a los destinatarios a los que están obligados a remitírsela en los términos, en el plazo y forma establecidos reglamentariamente". La Ley del Sector Eléctrico establece por la comisión de una infracción grave una multa de un importe no inferior a 600.001 euros y nunca superior a los 6 millones, según se dispone en su artículo 67, que precisa que "en cualquier caso la cuantía de la sanción no podrá superar el 10 por ciento del importe neto anual de la cifra de negocios del sujeto infractor o el 10 por ciento del importe neto anual de la cifra de negocios consolidada de la sociedad matriz del grupo al que pertenezca dicha empresa, según los casos".PublicidadEndesa confirma la apertura del expediente sancionador, que lo circunscribe a unos "defectos de forma", no a las deficiencias en los fusibles detectadas en la auditoría de la Junta, como informó en un primer momento el consejero.La Junta asegura que ha instado también a la compañía eléctrica a que incluya en su plan de inversión "las actuaciones de mejora de las deficiencias detectadas tras la auditoría" que se llevó a cabo en 2024 en 56 centros de transformación de la ciudad de Sevilla. Según Endesa, todas esas anomalías ya han sido subsanadas. Enfrentamiento entre Junta y Gobierno centralLos continuos apagones en los barrios obreros de la capital andaluza también han sido motivo de enfrentamiento entre la Junta de Andalucía y el Gobierno central que integran PSOE y Sumar. Mientras el ejecutivo de Moreno Bonilla ha achacado exclusivamente las deficiencias del suministro eléctrico a la proliferación de cultivos ilegales de cannabis en los barrios afectados por los cortes, el de Pedro Sánchez, a través de su Subdelegación del Gobierno en Sevilla, ha negado la existencia de evidencias policiales que sustenten esa afirmación y llegó a atribuir los apagones a un "problema de inversiones en la red eléctrica y su mantenimiento".El problema es de tal calado social que en 2025 se estrenó un documental, titulado A dos velas, en el que se narran las calamidades que afronta el vecindario de los barrios de Sevilla que sufren desde hace años continuos apagones, sobre todo cuando aprieta el frío, en invierno, y el calor, en verano.