Fermín Cabanillas | Sevilla (EFE).- Zakarías, Auxi, Bernardino, Carlos y Mariví se reúnen una vez por semana en Sevilla, y llevan bolsas con lo básico para que una persona pueda comer o asearse y olvide unos minutos que vive en la calle, en una Sevilla muy hostil con sus 40 grados en verano para la gente que no tiene un techo sobre sus cabezas.
Una ciudad en la que “los cartones duelen mucho”, como explica Fernando Sánchez, una de las personas a las que ayuda semanalmente este grupo de personas, agrupada bajo el nombre de ‘La Calle’.
Inician su paseo en el barrio El Arenal y, desde ahí, recorren todos los puntos donde saben que hay alguien que les pueda necesitar, a pie de calle o en sus propias ‘minichabolas’ de cartón.
Así viven unas mil personas en distintas zonas de Sevilla, cuya situación se agrava en periodos de intenso frío o calor, gente que “se juega la vida” en una ciudad en la que el Ayuntamiento señala que se han habilitado en torno a 125 refugios climáticos en periodos de intenso calor, que se pueden ampliar a 145 si es necesario, pero que no es suficiente.
Voluntarios de la asociación ‘La calle’ trabajando en las calles de Sevilla, donde una vez a la semana les llevan a las personas sin hogar alimentos y artículos de primera necesidad para intentar ayudarles a llevar adelante su situación lo mejor posible. EFE/ Fermín Cabanillas
