Tres meses de julio, el �ltimo de ellos el presente, definen de forma meridiana el ocaso de un espacio pol�tico, el convergente, que hace apenas 15 a�os parec�a tener los mimbres necesarios para perdurar sin sobresaltos.Julio de 2014: la confesi�n por escrito sobre una fortuna familiar oculta en Andorra por parte del ex president Jordi Pujol, que representaba la esencia de Converg�ncia Democr�tica de Catalunya, partido del que fue fundador en 1974. El padre de CDC perdi� todos sus cargos honor�ficos.Julio de 2016: el cr�ter provocado por el antiguo l�der, unido a casos de corrupci�n que empa�aban cada vez m�s la marca (como el desfalco del Palau de la M�sica) y al desgaste por los a�os de recortes sociales del Govern de Artur Mas desde 2011 mueven a la c�pula a refundarse en un hist�rico congreso, del 8 al 10 de julio, en que se disolvi� pol�ticamente Converg�ncia [jur�dicamente lo har�a unos a�os despu�s] y se cre� el Partit Dem�crata Europeu Catal� (PDeCAT). Un a�o antes ya se hab�a deshecho la federaci�n con Uni�, la fuerza democristiana de Josep Antoni Duran Lleida con la que los convergentes estaban coaligados desde 1978 como CiU.Julio de 2026: en tan solo 24 horas [entre el jueves y el viernes de esta semana], los dos principales bar�metros p�blicos de opini�n catalanes, el del CEO de la Generalitat y el del Ayuntamiento de Barcelona, certifican el hundimiento de Junts per Catalunya, el partido que empujado por el proc�s y el hiperliderazgo de Carles Puigdemont acab� por engullir al PDeCAT, que baj� la persiana en 2023 tras una coexistencia inicial que se antojaba imposible. Ambos sondeos dejan a los neoconvergentes en unos registros impensables para quienes, hace justo diez a�os, optaron por la estrategia del borr�n y cuenta nueva a fin de reflotar un partido que gobern� Catalu�a de 1980 a 2003 sin interrupci�n. De las mayor�as absolutas de Pujol a ser cuarta fuerza en el Parlament, seg�n el CEO, y s�ptima en el Consistorio barcelon�s, por detr�s de PP y Vox. Sin saber d�nde est� su suelo electoral y con todos los estudios demosc�picos corroborando el gran temor de Puigdemont, la fuga de votos hacia Alian�a Catalana que da v�a libre al sorpasso del partido de S�lvia Orriols, una formaci�n independentista de extrema derecha que hace dos a�os y medio solo pod�a presumir de tener ocho concejales en toda Catalu�a.Una d�cada despu�s del golpe de tim�n, pesos pesados de aquella Converg�ncia como el secretario general de JxCat, Jordi Turull, o el presidente del Parlament, Josep Rull, cuestionan abiertamente que fuese un acierto la incineraci�n de las siglas creadas por Pujol, cuyos �ltimos estertores, en 2020, fueron la condena firme del caso Palau a devolver 6,6 millones de euros obtenidos mediante tr�fico de influencias y la presentaci�n de un concurso de acreedores previa a su liquidaci�n.En el camino de estos diez a�os quedan momentos muy alejados del pragmatismo convergente, como la decisi�n, que se dej� en manos de la miltancia, de romper el Govern de coalici�n independentista que lideraba Pere Aragon�s (ERC) en 2022. Una abrupta salida del Ejecutivo cuando no hac�a ni un a�o y medio que hab�a comenzado la legislatura y que ten�a notables consecuencias pol�ticas y tambi�n econ�micas con la p�rdida de numerosos altos cargos en la Adminstraci�n."Pieza del r�gimen del 78"No obstante, tambi�n hay voces que siguen defendiendo lo inevitable de enterrar la obra pujolista cuando el proc�s hab�a puesto ya la sexta velocidad. "CDC era una pieza central del r�gimen del 78 y, por eso mismo, contaminada por sus vicios", diagnostica el historiador Agust� Colomines, actualmente diputado de JxCat en el Parlament tras ser reclutado por Puigdemont en las �ltimas elecciones auton�micas."Converg�ncia muri� cuando su base se hizo independentista y Junts es hoy su heredero parcial pero superador, mientras que a�orarla es querer volver a la 'normalidad' que encarna el PSC", a�ade quien fue director de la Fundaci� Catalanista i Dem�crata (CatDem) entre 2007 y 2013, el laboratorio de ideas vinculado a CDC anteriormente denominado Fundaci� Ramon Trias Fargas.Alguien alejado de la tradici�n convergente como el polit�logo y senador del PSC Gabriel Colom� califica de "pena" la desaparici�n de ese partido "de la historia y la pol�tica catalana". "Ni el PDeCAT ni Junts han podido llenar ese espacio transversal que fue el partido de Pujol, el famoso pal de paller [piedra angular] del sistema pol�tico catal�n", valora quien fue impulsor y primer director del Centro de Estudios de Opini�n de la Generalitat (CEO), el equivalente auton�mico al CIS creado en 2005."La disoluci�n de Converg�ncia Democr�tica es un ejemplo m�s de huida hacia adelante que se produce en muchas organizaciones pol�ticas y que siempre ha funcionado a los nacionalistas", asegura el ensayista y ex dirigente socialista Joan Ferran, diputado en el Parlament entre 1992 y 2010, es decir, en la segunda mitad de la hegemon�a de CiU y en los siete a�os del tripartito de izquierdas que gobern� la Generalitat entre 2003 y 2010 (PSC, ERC e ICV). Un periodo que aliment� el resentimiento convergente por no haberse mantenido en el Palau aun siendo la lista m�s votada en las elecciones de 2003 y 2006, ya con Pujol retirado de la primera l�nea y Mas al frente."La transici�n que hacen hacia el PDeCAT y la evoluci�n hasta llegar a Junts ha sido, en cierto modo, la manera de sobrevivir como casta pol�tica de toda una generaci�n del nacionalismo catal�n afectada por sospechas de corrupci�n, por la debilidad de la figura del patriarca y tambi�n por una indefinici�n pol�tica m�s que evidente, de falta de clarificaci�n de si son de derechas o izquierdas", agrega Ferran.Desde 2014, la figura de Pujol permaneci� varios a�os en el ostracismo. El ex president, en un semiretiro, pas� a estar olvidado por muchos de quienes lo hab�an seguido como figura referencial. No obstante, en los �ltmos tiempos, la aproximaci�n de JxCat al fundador de Converg�ncia es un hecho y su exoneraci�n en abril, por motivos m�dicos, del juicio de la Audiencia Nacional a toda la familia lo han vuelto m�s evidente. Sin embargo, en no pocas ocasiones, ha sido un pol�tico no convergente quien ha defendido con mayor ah�nco ese legado. "Catalu�a le debe mucho a Converg�ncia", dijo en un reciente acto p�blico el presidente catal�n, Salvador Illa. El l�der socialista, adem�s, rehabilit� pol�ticamente a Pujol con una reuni�n en el Palau de la Generalitat al poco de llegar al cargo y tambi�n lo recibi� en el Palau de Pedralbes el pasado diciembre.A partir de 2014, la figura de Pujol permaneci� varios a�os en el ostracismo. El ex president, en un semiretiro, pas� a estar olvidado por muchos de quienes lo hab�an seguido como figura referencial. No obstante, en los �ltimos tiempos, la aproximaci�n de JxCat al fundador de Converg�ncia es un hecho y su exoneraci�n en abril, por motivos m�dicos, del juicio de la Audiencia Nacional a toda la familia lo han vuelto m�s evidente. Sin embargo, en no pocas ocasiones, ha sido un pol�tico no convergente quien ha defendido con mayor ah�nco ese legado. "Catalu�a le debe mucho a Converg�ncia", dijo hace tres semanas el presidente catal�n, Salvador Illa, durante el acto de entrega de los fondos documentales de CDC al Archivo Nacional de Catalu�a, en el que tambi�en elogi� "la pasi�n pol�tica al servicio del pa�s" de su fundador.Antes, en 2024, el l�der del PSC ya hab�a rehabilitado pol�ticamente a Pujol con una reuni�n en el Palau de la Generalitat al poco de llegar al cargo y, el pasado diciembre, tambi�n lo recibi� en el Palau de Pedralbes.