El actual Junts per Catalunya que preside Carles Puigdemont se fundó en julio de 2020. Se ha hablado mucho sobre el ADN posconvergente de los juntaires, a pesar de que la constitución oficial de Junts se produce cuatro años más tarde de la creación del PDeCAT, que supuso la desarticulación de Convergència Democràtica de Catalunya, ahora apenas hace diez años. El actual Junts incluso confrontó, y con alguna fuerte controversia, con el PDeCAT heredero de la Convergència clásica. Un partido, por otra parte, que también fracasó y se disolvió en octubre de 2023 tras los pésimos resultados sin representación en las elecciones generales de julio de ese año, y anteriormente en el Parlament en 2021 con la exconsellera Àngels Chacón al frente. Con la disolución del PDeCAT desapareció el último vínculo con CDC que ya había presentado concurso de acreedores tres años antes. PublicidadJunts ha vivido estos cerca de seis años de historia entre el intento de hacerse suya la herencia positiva de Convergència como icono catalanista que cultivó grandes triunfos electorales, y el desmarque de los aspectos negativos como el caso de corrupción del Palau de la Música. Sin olvidar que, tanto Puigdemont como el secretario general de Junts Jordi Turull, entre muchos otros dirigentes, militaron y con cargos relevantes en la antigua CDC de Jordi Pujol. Ahora, sectores de dentro y fuera de Junts han iniciado una operación de recuperación o "reagrupamiento" de los sectores vinculados a la antigua Convergència, tal y como admite a Público, el expresident de la Generalitat, Artur Mas. La operación para recuperar el espacio convergente organizado que queda fuera de Junts puede tener un efecto positivo para el partido que preside Puigdemont, si sirve para frenar la sangría de votos que todas las encuestas auguran a Junts, especialmente por el trasvase de sufragios a Aliança Catalana, aunque también hacia ERC. Pero a la vez, fuentes de diversos sectores del partido no esconden el malestar y preocupación. "En Junts conviven sensibilidades muy diversas, de gente con procedencias diversas, no sólo de Convergència", asegura un miembro de la corriente más de izquierdas del partido.Los sectores más independentistas, en alertaPero no sólo se sienten inquietos aquellos que creen que una 'convergentización' de Junts lo situaría demasiado hacia la derecha. También el sector más independentista, que no militó en la antigua Convergència sino que se incorporó al proyecto a partir del procés independentista, y que apoya más a Puigdemont, piensa que las maniobras de los exconvergentes pueden "diluir" el discurso "de la confrontación con España", aseguran. Por otro lado, también existe el temor de que la reincorporación al sistema posconvergente de gente como el exconseller Germà Gordó, persona imputada en casos de corrupción de la antigua CDC, lleve a Junts lo que precisamente se quiso evitar con la creación del PDeCAT primero y Junts después, que la mancha de la corrupción se extienda más allá de la disuelta Convergència.PublicidadDe momento, la operación para reagrupar el espacio convergente se está centrando especialmente de cara a las elecciones municipales, con el fin de aglutinar bajo una única lista aquellos municipios donde Junts y las candidaturas herederas del PDeCAT i Convergència fueron por separado. Las candidaturas herederas del PDeCat, que no se integraron en las candidaturas municipales de Junts en 2023, se concentran especialmente en la zona del Penedès y parte de la Catalunya Central, y en las comarcas de Lleida, bajo la sigla Impulsem. Pero también existen en otros municipios puntuales de toda Catalunya. En el primer caso tienen como principal exponente al alcalde de Igualada, capital de la comarca de la Anoia, Marc Castells. En el caso de Lleida, lideran el proyecto Impulsem alcaldes como el de la Granja d’Escarp, Manel Solé, o el de Juneda, Antoni Villas. Otro nombre importante de este espacio posconvergente, pero que no se acabó integrando en Impulsem Lleida, es el alcalde de Mollerussa, Marc Solsona, que se presentó bajo las siglas Mollerussa Primer y que impulsó su propia plataforma municipal de coordinación con el nombre de Ara Pacte Local, que tiene representación también en ciudades como Reus, entre otras.La unión con el exconseller Gordó y la imputación por corrupciónPor otra parte, la segunda parte de la operación para reagrupar el espacio convergente tiene como protagonista al exconseller Germà Gordó y su partido Convergents. De hecho, el secretario general de Junts per Catalunya, Jordi Turull, y el presidente de Convergents, Germà Gordó, firmaron hace un mes un acuerdo para presentarse conjuntamente en 58 municipios catalanes en las próximas elecciones locales previstas para el 2027. En un comunicado, las dos formaciones aseguran que con la alianza aspiran a construir un "proyecto compartido" que, desde los municipios y las comarcas, contribuya a una Catalunya "más rica, más justa y más libre, poniendo siempre en el centro el servicio a la nación catalana". PublicidadEn este sentido, los dos partidos no descartan que el pacto se pueda ampliar a otros municipios. El acuerdo, asegura el mismo comunicado, también responde a la voluntad de "sumar esfuerzos y reforzar el espacio político de centralidad con el objetivo de recuperar el liderazgo municipalista en el país". Ambas formaciones también abren la puerta a incorporar otras fuerzas políticas al proyecto, "con la voluntad de ampliar apoyos y consolidar una propuesta sólida" de cara al ciclo electoral municipal. Convergents se fundó en 2017, en pleno conflicto por el referéndum de autodeterminación del 1-O. No es casualidad que se eligiera para su formalización el 17 de noviembre, ya que es la misma fecha en que se fundó Convergència Democràtica de Catalunya, pero del año 1974. De hecho, reconocen que uno de los principales objetivos de la formación es "defender su legado político". Se definen "de centro y soberanistas" y hacen gala de ser "el partido político de la gente de orden". Gordó fue uno de los pesos pesados del equipo de Artur Mas durante su presidencia de la Generalitat, y llegó a ser conseller de Justicia. Su imputación en el caso de presunta corrupción de Convergència que se instruye con el sobrenombre de caso 3% provocó un estruendo dentro del mundo independentista y de las propias filas convergentes, en el que algunos sectores le exigieron que abandonara el acta de diputado. El caso 3% todavía está en fase de instrucción.Mas pilota la operación desde fuera de JuntsEl expresident de la Generalitat, Artur Mas, admitía que trabaja en esta operación de "reagrupamiento convergente", a preguntas de Público hace unos días. Mas no milita en Junts per Catalunya, y de momento es un paso que no se plantea dar a corto plazo: "Tengo una sintonía evidente con Junts, pero me siento más cómodo sin ser militante para ejercer mi papel institucional de expresident de la Generalitat", asegura a este diario.Para Mas, hace falta “una reconstrucción entera de un proyecto muy potente” en referencia a todo el entorno de la antigua Convergència en que incluye a Junts como "eje principal", pero también muchos otros partidos, colectivos y personas. Para el expresident, el objetivo es construir "una alternativa sólida en un contexto político e internacional" que califica de "tremendamente convulso". Mas cree que no se trata de "volver a hacer exactamente lo que era Convergència", sino de integrar en un mismo proyecto a todas aquellas personas y sensibilidades que quedaron huérfanas de proyecto político tras la disolución de CDC y que no se integraron en la fundación de Junts por diversos motivos. "Es necesario un reagrupamiento general para tener toda la masa crítica y posibilidades de éxito", asegura Mas.Mas considera que Junts no pudo aglutinar todo el espacio de Convergència porque no adoptó el ADN de la antigua formación fundada por Jordi Pujol en 1974: "La prueba es que no todo el mundo que se sentía convergente hoy está en Junts", asegura, empezando por el propio Mas. Con todo, el expresident considera que Junts "se ha ido volviendo [convergente], pero yo creo que todavía no ha llegado al 100%". "El reto que tiene ahora Junts no es nada fácil: cómo pones al día un proyecto que fue de gran éxito, pero que ahora cuesta volver a visibilizar en su conjunto, entre otras cosas porque hemos ido hacia una fragmentación de la política catalana mucho mayor", reafirma también Mas en una entrevista a la ACN. Y apunta también a Público cómo considera que Junts debería situarse sobre el tablero político: "Un partido central, por definición, debe poder pactar a izquierda y a derecha". Las corrientes internas de izquierdas se organizanLas maniobras que llevan a cabo exdirigentes de CDC para empujar a Junts hacia la reorientación estratégica convergente ha alertado a los sectores más independentistas que recelan del pactismo y el alejamiento de la confrontación de los sectores convergentes que quedaron fuera de Junts y que ahora se podrían incorporar. Pero también ha puesto en guardia a los sectores provenientes de la izquierda, que han reagrupado las diversas corrientes para no perder peso ideológico e incidencia dentro del partido, creando MESCat - Independentistes d’Esquerres. En una entrevista a Público, el coordinador general de MESCat-Independentistes d’Esquerres, Josep Serra, asegura que "buscamos consolidar un espacio que bebe de la tradición del socialismo democrático y que tiene un posicionamiento claro a favor de la independencia". La progresiva derechización de Junts ha generado controversia con esta corriente interna de militantes provenientes del PSC y ERC, en temas como la vivienda o la inmigración. Este sector alerta ahora, ante el posible ingreso de los sectores más liberales de la antigua CDC que habían quedado fuera de Junts, que un desplazamiento demasiado evidente hacia la derecha podría alejar parte del electorado y hacer perder espacio político ante partidos como el PSC o ERC.