La última encuesta del Centro de Estudios de Opinión (CEO, el CIS catalán) ha sido la peor noticia para Junts per Catalunya (JxCat). Los resultados vaticinan que el partido que preside Carles Puigdemont puede perder más de la mitad de los diputados y bajar de segunda a cuarta fuerza política, sobrepasado, incluso, por una ‘pequeña’ fuerza que en la actualidad tiene solo 2 diputados: Aliança Catalana (AC), presidida por Sílvia Orriols. El último barómetro electoral apunta a que Junts pasaría de 35 a 16 o 18 diputados, mientras que AC pasaría de 2 a 24 o 25, a escasa distancia de ERC, que sería la segunda fuerza política con 25 o 26 escaños tras los socialistas, que, pese a perder fuerza, continuarían teniendo entre 36 y 38 representantes. De materializarse este resultado, estaríamos ante el vuelco político más importante de la reciente historia de Cataluña. Pero es un resultado ‘dopado’. En realidad, los datos brutos daban a Aliança Catalana como segunda fuerza política de Cataluña con una horquilla de entre 28 y 29 escaños. Es la peor pesadilla de Puigdemont hecha realidad. Hasta dos altos cargos de Junts confirman este extremo. Un analista de cabecera de Junts y ex alto cargo de Convergència, señala a El Confidencial que el sondeo del CEO sigue la tendencia de otros. Pero es cierta la posibilidad de que los de Sílvia Orriols obtengan 29 escaños, mientras el PSC roza los 40, ERC retrocede hasta 23 escaños y Junts se queda por debajo de los 20. “Lo que pasa es que en la muestra, ERC estaba sobrerrepresentada, lo que permite luego corregir los resultados a conveniencia”, subraya esta fuente. En otras palabras, la realidad era aún mucho más espantosa para Junts de lo que el CEO ha reconocido. En fuentes oficialistas de JxCat, sin embargo, se asegura que “los del CEO quieren crear opinión e influir en las votaciones. No es la primera vez que vaticinan resultados que después se muestran falsos. En esta ocasión, han cocinado demasiado las encuestas, pero ya veremos el día de las elecciones”. Sílvia Orriols, en la presentación de 'Salvem Barcelona' (Ep) Sin embargo, un 28% de los votantes de Junts se van ahora a Aliança Catalana, el 9% a ERC y el 4% al PSC. Sólo esos tres agujeros le representan más del 40% de los votos, una auténtica sangría. En definitiva, dicen fuentes de la formación independentista, “la desorientación que proyecta Junts en su electorado le está pasando factura al partido, pero también al propio Carles Puigdemont, que cada día está más solo en la cúspide de Junts y pocos adeptos le quedan más allá del núcleo de aduladores que le sostienen”. Para un exmiembro del Govern catalán que todavía mantiene mando en plaza, aunque sea en la sombra, “la encuesta es una foto para la especulación. Hemos de tener en cuenta que hasta que lleguen unas autonómicas hemos de pasar antes las municipales y luego las generales. Dentro de dos años, estaremos en un contexto totalmente diferente al de ahora. No sabemos en manos de quién estará la política española en esos momentos, lo que puede influir en el resultado de las autonómicas del 28”. La fuente, no obstante, reconoce que Aliança hará daño a Junts. “Y esa debilidad es explotada por el tripartito. Tanto que el auténtico titular de la encuesta es que el tripartido de PSC, ERC y Comunes no suma para una mayoría absoluta. Pero ese titular no lo he visto en ninguna parte”. Los cuatro tipos de voto de AC Pero el quid de la cuestión está en de dónde sale al auge de Aliança. En primer lugar, tiene un componente de voto ideológico, de un independentismo intransigente y concienciado, pero con un matiz importante: mientras que el votante de Vox se sitúa en la extrema derecha ideológica (se da entre un 8 y un 9 sobre 10 teniendo en cuenta que 0 es extrema izquierda y 10 extrema derecha), el potencial votante de Aliança Catalana se sitúa entre el 4 y el 6, lo que representa el centro. Por otro lado, Aliança está bebiendo de “un voto de castigo contra los partidos que alimentaron el procés porque el ciudadano cree que le engañaron y no supieron gestionar el procés”, explica el analista citado. Pero AC se alimenta también de un “voto refugio. Es un partido que no tiene mochila y puede pedir ser depositaria de un voto de fe”. Por último, hay un “voto útil” que se va al cesto de Sílvia Orriols. “Es el voto para echar a Carles Puigdemont y a Oriol Junqueras, los dos principales protagonistas del procés”. Puigdemont, en su última comparecencia pública (Ep) A ello se le suma el hecho de que en las últimas contiendas electorales, hasta 900.000 votos que antes eran independentistas se habían ido a la abstención. “Ese voto ya se mueve y se ha convertido en un voto ideológico, en un voto de castigo, en un voto refugio o en un voto útil. Por eso no es aventurado prever que Aliança Catalana no ha tocado techo aún”. Las tendencias también confirman una realidad que se irá consolidando: “El tiempo de Puigdemont ha pasado. Si nos fijamos en el indicador de rechazo que aparece en el sondeo, Puigdemont es quien peor parado sale: tiene un importantísimo índice de rechazo entre los antiindependentistas, pero también entre un sector del independentismo”. La vuelta de Puigdemont ¿Porqué Junts se hunde? Hay diversas teorías. “Junts está construida sobre dos pilares: la unidad del independentismo y la declaración de independencia. Y los dos se hundieron. Ahora, con la sentencia del TJUE sobre Puigdemont debería comenzar una nueva etapa. Sus acólitos dicen que cuando el líder vuelva, todo se arreglará, pero la verdad es que su tiempo ha pasado. La cuestión está en saber si vuelve antes de Navidad. Si fuese un político de raza, evidentemente, al día siguiente de la sentencia del TJUE debería volver y arrostrar las consecuencias. A ver qué pasa. Pero él dice que no, que hasta que no le retiren todos los cargos y le den garantías de que no va a ser detenido no vuelve. Eso dice poco de su liderazgo”. TE PUEDE INTERESAR Otras fuentes señalan, en cambio, que “Junts es un partido sistémico, desprotegido y sujeto a corrientes de inestabilidad que le pasan factura. Otros partidos sistémicos resisten como pueden también. ¿Qué se puede hacer? Nada. ¿Se podría haber hecho diferente? Quizá sí. Hay un malestar en la sociedad. En los últimos tiempos vemos cómo han surgido expresiones como Podemos o Ciudadanos que casi han desaparecido. Con Vox y con Aliança Catalana pasará lo mismo. Son expresiones de malestar, son sustos”, explica un exmiembro del Govern. En algunos sectores políticos, se considera que, si se confirma el hundimiento de Junts, eso se traducirá en el hundimiento político de Carles Puigdemont, que en determinados periodos fue el único líder del procés. El sector más pragmático de Junts cree que el hundimiento en las encuestas es culpa de Puigdemont. “Ni las prioridades estratégicas ni las formas conectan con el votante que puede apoyar a Junts. Puigdemont le ha dado más importancia al Congreso que a cualquier otro frente. Se empezó criticando a ERC por apoyar al PSOE ‘a cambio de nada’ y resulta que quien no ha conseguido nada es Junts. Lo de ‘cobraremos por adelantado’ se ha quedado para el recuerdo, porque no hemos conseguido que el catalán sea oficial en Europa, ni la amnistía, ni la rebaja del IVA para los autónomos, ni la nueva financiación, ni la publicación de las balanzas fiscales… Junts no se proyecta como el partido útil que debía ser. Quien aparece como el partido útil, según las encuestas, es el PSC, que nos ha comido la tostada”.