Junts per Catalunya (JxCat) vive una auténtica bipolaridad política que desdibuja no sólo su perfil de partido de gobierno, sino que le obliga a adoptar decisiones inasumibles para un electorado centrista, moderado y de orden que le ha dado su apoyo durante décadas, cuando aún se llamaba Convergència Democràtica (CDC). Sólo así se comprende que, en ocasiones, parezca copiar la estrategia más radical de la CUP y, casi al tiempo, asuma postulados moderados y de convivencia que antes rechazaba. Este fin de semana nos ha dejado ejemplos de esa dualidad que deja al descubierto dos almas diferentes y contradictorias dentro de un mismo partido. Por un lado, su portavoz parlamentario, Salvador Vergès, miembro de la última hornada de afiliados bajo el ala protectora y radical de Carles Puigdemont, llamaba este domingo por la noche a manifestarse para “echar al Borbón” de Cataluña al más puro estilo de los activistas antisistema. Por otro, alcaldes de Junts, pese a todo, tomaban la decisión de colocar pantallas gigantes de fútbol en espacios públicos de sus localidades para ver el partido de semifinales de los Mundiales entre España y Francia. La sorprendente decisión futbolística tiene su máxima expresión en dos municipios gobernados por Junts: Martorell y Vila-Seca. En el primero, Junts tiene 16 de los 21 concejales de la localidad, mientras que en el segundo tiene 13 de los 21 ediles del consistorio. Cartel para boicotear la visita de Leonor y Sofía a Ampurias Lo cierto es que en Cataluña hay una treintena de ayuntamientos que han decidido colgar pantallas gigantes para poder seguir el crucial encuentro de semifinales en la calle. La gran mayoría de esos ayuntamientos son del cinturón industrial de Barcelona y están en manos de los socialistas, salvo alguno en manos de los comunes. También tomaron esa decisión los dos municipios gobernados por el PP: Badalona y Castelldefels. Las notas discordantes son sólo Martorell (localidad a una treintena de kilómetros de Barcelona) y Vila-seca, al sur de Tarragona, en plena Costa Dorada. La decisión es contradictoria con la postura mantenida ostensiblemente por determinados círculos de Junts, que no sólo hacen campaña contra España, alardeando de que siempre van a favor del equipo que juegue contra nuestro país, sino que en este partido “es necesario ir con Francia” pese a que el país vecino no reconoce la ‘Cataluña del Norte’ (las comarcas sureñas que los independentistas reclaman como integrantes de la gran Cataluña). Dirigentes muy cercanos a Puigdemont han llegado a acusar a España de “secuestrar” a los jugadores catalanes de la selección y han afirmado públicamente que “obliga” a los jugadores catalanes a jugar con la Roja en contra de su voluntad. En el ámbito municipal, esas posturas restan votos y de ahí que los dos municipios mencionados hayan decidido obviar las consignas maximalistas de un círculo radicalizado de su propio partido y buscar la complicidad de una ciudadanía que demuestra, en los shares televisivos, que le importa más un partido de la selección española que cualquier otro programa del panorama audiovisual. De animar a España a boicotear al Rey Por su parte, Salvador Vergès, el peculiar portavoz parlamentario de Junts, lanzó un vídeo este domingo a primera hora de la noche en el que emula el posicionamiento de los antisistema. “Esta semana, hemos de volver a dejar bien claro al Rey de España que no ha de venir a hacer absolutamente nada a Cataluña. Que no le queremos”. En el vídeo, el diputado llama a manifestarse este martes por la tarde en la plaza Sant Jaume de Barcelona en contra del monarca, que viaja a Barcelona para la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Girona. La manifestación está apoyada también por la Asamblea Nacional Catalana (ANC), que ha editado carteles con la efigie invertida de Felipe VI, el lema ‘Ni Rey ni Corona. ¡Recibámoslo como se merece!’ y unas tijeras cortándole el cuello al monarca. Salvador Vergés: "Dejar bien claro al Rey de España que no ha de venir a hacer nada a Cataluña. Que no le queremos" Vergès también apoya dos convocatorias para el miércoles de la Coordinadora Antimonárquica de las Comarcas Gerundenses, que “nos convoca, bien firmes, a echar al Borbón. No faltéis. Visca Catalunya Lliure”. Así, llama también a boicotear a la princesa de Asturias y a su hermana, la infanta Sofía, en su visita el miércoles a las ruinas de Ampurias. La coordinadora convocante está formada por ERC, la ANC, Òmnium, el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), la Fundació Les Voltes (propiedad de Joan Matamala, próximo a Carles Puigdemont), el CDR de Girona, Girona Vota y el grupo extremista La Forja. Pese a todos esos apoyos, nunca ha logrado reunir más allá de 300 activistas en sus acciones, siempre encaminadas a intentar reventar los actos donde participan miembros de la Casa Real. El año pasado, en un acto contra Leonor y Sofía, sólo pudo reunir a la entrada del pueblo a unos 40 activistas. Junts per Catalunya (JxCat) vive una auténtica bipolaridad política que desdibuja no sólo su perfil de partido de gobierno, sino que le obliga a adoptar decisiones inasumibles para un electorado centrista, moderado y de orden que le ha dado su apoyo durante décadas, cuando aún se llamaba Convergència Democràtica (CDC). Sólo así se comprende que, en ocasiones, parezca copiar la estrategia más radical de la CUP y, casi al tiempo, asuma postulados moderados y de convivencia que antes rechazaba.