La batalla parlamentaria para la reducción de la jornada laboral ha mostrado que persiste una notable confusión acerca de la posición que Junts ocupa en el escenario político. Algunos actores esperaban que el partido de Carles Puigdemont actuara como una fuerza moderada y moderadora, distanciada del
-las-derechas-junts-incluida-tumban-la-reduccion-de-la-jornada-laboral.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/expres/2025-09-11/reves-para-el-gobierno-las-derechas-junts-incluida-tumban-la-reduccion-de-la-jornada-laboral.html" data-link-track-dtm=""> bloque conservador PP-Vox. La votación del miércoles pasado en el Congreso frustró esa esperanza. Aunque no faltan razones para pensar que hubiera podido actuar de otro modo. La principal es la dependencia de Puigdemont de la aplicación de la ley de amnistía, cuya aprobación fue causa y efecto a la vez de la participación de Junts en la configuración de la vigente mayoría parlamentaria.
Otros, en cambio, no tienen duda alguna de que Junts es simplemente la versión catalana del conservadurismo, que se considera ajena, adversaria y alternativa de las fuerzas de izquierda que integran el Gobierno de Pedro Sánchez. Cuando, como ha ocurrido con la propuesta de reducir la jornada laboral, el bloque conservador se siente obligado a atender la orientación de las patronales, que es de rotundo rechazo, Junts no duda en sumarse al PP y Vox para votar en el Congreso en contra del Gobierno de izquierdas, aunque le deba nada menos que la amnistía de sus líderes.






