Junts aprieta, pero no ahoga. Después de la cita en Bruselas entre Salvador Illa y Carles Puigdemont, los mensajes que trasladan desde los dos sectores apuntan a que todas las negociaciones siguen abiertas, la relación entre los independentistas y el PSOE no ha sufrido grietas y el hecho de que los independentistas se preparen para asestarle un golpe duro al Gobierno la próxima semana, en la que muy probablemente sumarán sus votos al PP y Vox para tumbar en el Congreso la ley de reducción de jornada laboral a 37,5 horas semanales, medida estrella de Yolanda Díaz, no implica que Junts esté saliendo de la mayoría. Al contrario, el encuentro con Illa alienta la idea, muy extendida en círculos del Gobierno, de que hay agua para negociar cosas relevantes e incluso los Presupuestos, aunque nada es fácil con Junts.

El Gobierno empieza a asumir como probable que Junts tumbe esa norma clave la próxima semana, tal como planteó la vicepresidenta Yolanda Díaz, que insiste en que el Ejecutivo ha hecho su trabajo y es el PP, con sus 137 diputados, quien echará atrás la reducción de jornada que tiene mucho apoyo social, según los sondeos. Díaz evitó cargar contra Junts, con el que ha mantenido una intensa negociación para intentar que al menos permitiera la tramitación, y en cualquier caso asegura que volverá a llevar la norma al Congreso si decae y hará por decreto la parte que no requiere trámite parlamentario, como la regulación del control de horas extra.