El agua avanza con más fuerza cuando no encuentra nada que la frene y eso obliga a replantear qué papel cumple la arena acumulada junto a la costa. Las dunas no son un simple montón de granos sueltos, porque actúan como barrera frente al mar, amortiguan el golpe de las olas y retienen el sedimento que evita que la playa desaparezca.

Esa función convive con otra menos evidente, ya que crean un espacio donde pueden vivir plantas adaptadas, insectos y aves que dependen de ese terreno inestable. Cuando se eliminan o se degradan, el efecto se nota en la costa y también en quienes viven cerca, porque el terreno queda más expuesto a inundaciones y pierde capacidad para recuperarse tras los temporales.

Un estudio calculó la pérdida de dunas en California

Un trabajo publicado en la revista científica Earth’s Future y difundido por la University of California - Santa Barbara, sitúa ese problema en cifras al mostrar que California ha perdido cerca del 60% de sus dunas costeras desde mediados del siglo XIX. El geógrafo físico Tim Baxter, autor principal del estudio, advierte que esa reducción afecta tanto al entorno natural como a la protección de la costa frente a tormentas y subida del nivel del mar.