Variedad de rocas permanecen aparentemente quietas sobre el lecho seco de un lago en el Parque Nacional del Valle de la Muerte. Están al final de surcos que brindan una pista: en realidad, las rocas se mueven. Pero, ¿cómo?Las rocas se encuentran en Racetrack Playa, antiguo lecho de un lago seco rodeado de montañas, conocido por las huellas dejadas por cientos de piedras de dolomita y granito, algunas del tamaño de guijarros y otras mucho más pesadas.Los científicos han escrito sobre su movimiento desde 1948, fecha desde la cual se convirtió en un verdadero desafío para los investigadores. Durante décadas, hubo estudios con teodolito, fotografías y, hace una década, un mapeo con GPS.Un estudio realizado en 2014, y publicado en Plos One, fue la primera observación directa del movimiento de las rocas en Racetrack Playa, para determinar si, como se creía, eran movidas por fuertes vientos o agua en estado líquido. La respuesta fue mucho más simple y sorprendente.¿Cómo se mueven las rocas?Los investigadores informan que “registramos la primera observación científica directa del movimiento con GPS y fotografías, junto con una estación meteorológica y cámaras de lapso de tiempo”.Agregan que “el mayor movimiento de rocas observado involucró a más de 60 de ellas el 20 de diciembre de 2013, y algunas se desplazaron hasta 224 m entre diciembre de 2013 y enero de 2014 en múltiples eventos de movimiento”.“A diferencia de las hipótesis previas sobre fuertes vientos o hielo grueso que flotaba las rocas fuera de la superficie, el proceso de movimiento de rocas que hemos observado ocurre cuando la delgada capa de hielo de 3 a 6 mm que cubre el lago comienza a derretirse con el sol de la mañana y se rompe con vientos suaves de aproximadamente 4 a 5 m/s”.Explican que “paneles de hielo flotantes de decenas de metros de tamaño empujan múltiples rocas a bajas velocidades de 2 a 5 m/min a lo largo de trayectorias determinadas por la dirección y la velocidad del viento, así como por la del agua que fluye bajo el hielo”.Los estudios revelaron algo extraño, ya que las rocas se mueven de forma intermitente, permaneciendo a menudo inmóviles durante varios años, incluso hasta una década. Muchos senderos discurren paralelos, con curvas coincidentes, como si las piedras hubieran sido guiadas para formar una formación específica.“Hasta el revelador estudio de 2014, algunos científicos defendían la hipótesis de los fuertes vientos porque las pruebas de fricción sugerían que se necesitarían ráfagas de decenas de metros por segundo, e incluso hasta 80 en algunos cálculos, para empujar una roca sobre lodo húmedo”, dice un artículo de Space Daily.Otros, en cambio, argumentaban que las rocas se congelan formando grandes capas de hielo que reducen la fricción con el lecho del lago y aprovechan el viento como si fuera una vela.En 2014, decididos a resolver el enigma, los investigadores pusieron la estación meteorológica junto al lecho del lago para registrar el viento, la temperatura, la luz solar y las precipitaciones. Además, pusieron las cámaras time-lapse y 15 bloques de piedra caliza provistos de GPS, capaces de registrar su posición cuando la roca comenzaba a separarse de un imán enterrado debajo.
Durante décadas, las pesadas rocas que forman senderos en el lecho de un lago del Valle de la Muerte nunca se vieron moverse, hasta que las cámaras las captaron deslizándose sobre delgadas balsas de hielo derretido empujadas por un viento suave
Las rocas se encuentran en Racetrack Playa, antiguo lecho de un lago seco rodeado de montañas.Ahora, los científicos descubrieron cómo se mueven.
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