La longevidad no depende exclusivamente de la genética, sino de factores ambientales, sociales y conductuales. Así lo indican expertos en esta área, que insisten en que los hábitos cotidianos pesan mucho más de lo que se piensa en cumplir años en buenas condiciones. Entre esos hábitos, destaca por encima de todo la actividad física incorporada a la vida diaria, una dieta variada y basada en patrones tradicionales saludables, la cohesión social, el propósito vital y la prevención de la soledad no deseada. Así se expuso en la reunión anual de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG) celebrada hace unas semanas, en la que se analizaron los factores que influyen en la longevidad humana, según los últimos datos científicos. ¿Y qué dice la ciencia? Que los determinantes sociales de la salud son fundamentales. “La mayor parte de los factores que favorecen una vida larga y saludable no están en los genes, sino en cómo vivimos, convivimos y nos cuidamos”, remarcan los expertos.En este marco de trabajo, los expertos alertan sobre los mensajes que se están lanzando desde las redes sociales, banalizando el término longevidad en contextos vinculados al bienestar o al marketing. La longevidad saludable no depende de “recetas milagro”, insistiendo en la necesidad de situar la longevidad en el ámbito de la salud pública y la prevención basada en evidencia.La ciencia se fija en las “zonas azules”, esas áreas donde las personas viven más Ese interés científico se plasma en las “zonas azules”, esas áreas del mundo donde las personas viven vidas considerablemente más largas. En estos territorios podemos encontrar octogenarios, nonagenarios y muchos centenarios, e incluso algunos supercentenarios. (Esas regiones se empezaron a llamar “zonas azules” cuando el demógrafo belga Michel Poulain y el médico italiano Gianni Pes descubrieron una población de este tipo en la región italiana de Barbaglia y marcaron el área con tinta azul).La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) acaba de presentar en el curso de verano de la Sociedad Española del Dolor (SED) celebrado en Santiago de Compostela, el REGACE (Rexistro Galego de Persoas Centenarias). El objetivo es identificar, registrar y estudiar a la población centenaria gallega para avanzar en el conocimiento de los factores asociados a una longevidad saludable.La puesta en marcha de este registro responde a una realidad demográfica sin precedentes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, la esperanza de vida al nacer en España se sitúa ya en los 83 años, una media que supera los 84 en Galicia. Y en provincias como Lugo y Ourense, la proporción de personas mayores de 85 años es la más elevada del país, señala Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la SEMG.Los hábitos saludables son “auténticos reprogramadores de la edad biológica”Hermann Ribera, presidente de la Sociedad Española del Dolor, insiste en que los hábitos saludables no son meras recomendaciones de bienestar, sino “auténticos reprogramadores de nuestra edad biológica que tienen el potencial de modular la neuroinflamación, regular el eje intestino-cerebro y modificar la memoria molecular del dolor”.Dentro de estos hábitos, la nutrición y el ejercicio físico se erigen como los pilares terapéuticos más potentes. “Los alimentos actúan como señales biológicas capaces de activar o desactivar vías inflamatorias, por lo que una dieta adecuada no busca contar calorías, sino informar a nuestras células de cómo queremos envejecer”, explica Ribera. Esta intervención nutricional debe complementarse con una prescripción médica rigurosa del ejercicio, especialmente el de fuerza y cardiovascular, huyendo de las recomendaciones genéricas. “El movimiento pautado es la medicina más eficaz para alejarnos del umbral de dependencia, proteger la masa muscular y romper el círculo vicioso del desacondicionamiento físico y el dolor”, detalla el presidente de la SED .Asimismo, Ribera destaca la importancia biológica del descanso, identificando el sueño profundo no REM como el periodo crítico en el que el cerebro limpia toxinas y repara el organismo, lo que resulta indispensable para una correcta modulación analgésica.Redactora jefa de La Vanguardia en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.