La longevidad no es solo una cuestión de alimentación, ejercicio o hábitos saludables. Más allá de lo que hacemos a diario e incluso de nuestros rasgos físicos, la prolongación de la vida podría estar en buena parte determinada desde antes de nacer. Incluso, las investigaciones adelantan que la longevidad también tiene un componente hereditario. Así lo sugiere un nuevo estudio publicado en la revista Science, que apunta a que la herencia genética tendría un peso mucho mayor en los años que vivimos de lo que la ciencia había estimado hasta ahora.PublicidadLa idea de que la longevidad puede heredarse no es completamente nueva. Diversos estudios previos ya habían observado que las personas con familiares centenarios tienden a vivir más tiempo y a desarrollar enfermedades a edades más avanzadas. De acuerdo con datos de la National Library of Medicine de EEUU, los hijos y hermanos de personas longevas tienen más probabilidades de conservar su salud durante más años y alcanzar edades avanzadas en mejores condiciones físicas.La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, sin restar importancia a factores genéticos, hace más hincapié en la importancia del acceso a la salud, los medicamentos y el agua para lograr un envejecimiento saludable. El envejecimiento , para la OMS, es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo. Pero reconoce que "estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad de una persona en años es más bien relativa". La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar. "Más allá de los cambios biológicos, el envejecimiento suele estar asociado a otras transiciones vitales, como la jubilación, el traslado a viviendas más apropiadas y el fallecimiento de amigos y parejas. Y, sin lugar a dudas, a hábitos de vida saludables -como el ejercicio y la alimentación- que son más fáciles de aplicar en los países ricos que en los que están en vías de desarrollo", según esta organización.PublicidadLos resultados apuntan a que la genética podría explicar hasta el 55% de la longevidad humana, una cifra que duplica las estimaciones anteriores, que situaban este componente en torno al 25%. La investigación de Ben Shenhar, del Weizmann Institute of Science, analiza datos de miles de gemelos monocigóticos —aquellos que comparten el mismo ADN— mediante modelos estadísticos y computacionales avanzados.El hallazgo cambia parcialmente la forma en que la ciencia entiende el envejecimiento y la esperanza de vida. Según los autores, la clave estuvo en separar las muertes relacionadas con enfermedades propias del organismo de aquellas provocadas por factores externos, como accidentes, homicidios, infecciones o exposiciones ambientales extremas.La investigación continúaCuando esas causas externas se excluyen del análisis, el peso de la genética sobre la longevidad aumenta de forma considerable. En otras palabras, si una persona logra evitar factores externos que amenacen su vida, sus probabilidades de vivir más años dependen en mayor medida de la herencia genética recibida. La investigación se suma a una creciente corriente científica que intenta descifrar por qué algunas personas alcanzan edades avanzadas, además de mantener un buen estado de salud.PublicidadAmpliar la esperanza de vida es uno de los grandes logros de la civilización moderna. Gracias a los avances médicos, las campañas de vacunación, la mejora de la alimentación y de las condiciones sanitarias, las expectativas de vida han aumentado de manera sostenida a lo largo del último siglo. Sin embargo, los grandes expertos del envejecimiento en España, como Mayte Sancho -hoy también directora general del Imserso- Pablo Martínez Lage y Lourdes Bermejo, advierten de que no basta con sumar años a la vida: "El gran desafío es lograr que esos años sean saludables y las personas cuenten con calidad de vida".En este contexto entender el papel de la genética podría abrir nuevas puertas en la medicina preventiva y en los tratamientos relacionados con el envejecimiento. Los científicos esperan que futuras investigaciones permitan saber con mayor precisión qué genes están asociados con una vida más larga y saludable.La institución señala que, a los 70 años, quienes tienen padres centenarios presentan menos enfermedades asociadas al envejecimiento que otros adultos mayores. Además, cuando desarrollan patologías como hipertensión, enfermedades cardíacas, cáncer o diabetes tipo 2, estas suelen aparecer más tarde que en la población general.Los hermanos de los centenarios también muestran patrones similares. Muchos alcanzan edades avanzadas manteniendo un estado de salud relativamente favorable, lo que refuerza la hipótesis de que existe un componente hereditario importante en la longevidad.Longevidad y calidad de vidaNo obstante, los especialistas recuerdan que la genética no actúa sola. El estilo de vida continúa siendo un factor determinante. La alimentación equilibrada, la actividad física regular, el descanso adecuado y evitar ciertos hábitos perjudiciales como el tabaquismo o la mala alimentación, son factores fundamentales para aumentar las probabilidades de vivir más y mejor.Aunque el estudio representa un avance importante, todavía es pronto para establecer conclusiones definitivas. La longevidad es un fenómeno extremadamente complejo en el que intervienen múltiples factores: biológicos, sociales, económicos y ambientales. En definitiva, la ciencia sigue afinando una misma pregunta: cuánto de lo que vivimos está en nuestras manos… y cuánto, en realidad, estaba ya escrito en nuestros genes.
La longevidad también se hereda
El 55% de la longevidad se explica a través de factores genéticos y el 45% en los avances médicos y los hábitos de vida















