Adoptar una alimentación sana es uno de los puntos claves para tener una buena calidad de vida, incluso, prolongarla hasta 10 años. Un estudio científico concluyó que comer sano y ganar años de vida están relacionados.De acuerdo con el artículo publicado en la revista científica Science Advances, las mujeres podrían extender su vida entre 1,5 y 2,3 años y los hombres de 45 entre 1,9 y 3 en relación con su alimentación, independientemente de la presencia de genes de longevidad.Un estudio explica que se pueden ganar años de vida con una buena alimentaciónDe acuerdo con el estudio, basado en el comportamiento de 100.000 participantes en el Biobanco de Reino Unido, "durante un período de seguimiento medio de 10,6 años de los 103.649 participantes, se documentaron 4.314 muertes en total".En este contexto, detallaron que la dieta mediterránea alternativa, la dieta saludable basada en plantas, los enfoques dietéticos para detener la hipertensión y la dieta para la reducción de riesgo de diabetes se asociaron con la menor mortalidad y mayor esperanza de vida. "Todos los patrones dietéticos enfatizan el consumo de verduras, frutas y cereales integrales, que son ricos en fibra dietética, flavonoides y otros antioxidantes", explican acerca de la dieta que ayuda a reducir el riesgo de diabetes, que es la que más se relaciona con la ganancia de años de vida. Este tipo de alimentación, agregan, contribuye a la mejora de la regulación metabólica, la inflamación reducida y el mantenimiento de la homeostasis de la microbiota intestinal. Según sus análisis, ingerir frutos secos y ácidos grasos insaturados "ayuda en los procesos cardiometabólicos". En relación a las posibles causas de mortalidad vinculadas a sus estudios, "un índice glucémico dietético más alto se asoció con un aumento de la mortalidad por todas las causas", detallan.Por el contrario, afirmaron que mantener una buena alimentación acorde a sus necesidades ayuda a ganar años de vida: "Una mayor adherencia a diversos patrones alimentarios saludables se asoció consistentemente con un menor riesgo de mortalidad por todas las causas y una mayor esperanza de vida, independientemente de los genes de longevidad". Al mismo tiempo, la investigación concluye que se trata de "la importancia de seguir patrones alimentarios saludables basados ​​en recomendaciones dietéticas para prolongar la esperanza de vida, ofreciendo a las personas la flexibilidad de adaptar estos patrones según sus preferencias y tradiciones".