Dormir menos de lo necesario de forma habitual puede tener un efecto negativo acumulativo sobre el organismo, afectando la longevidad (Imagen Ilustrativa Infobae)El envejecimiento saludable responde a una combinación de factores genéticos, ambientales y de comportamiento. Incluso atañen a la personalidad.Según estudios recientes realizados en Cerdeña, Italia, una de las denominadas Zonas Azules por su alta concentración de personas centenarias, sugieren que ciertos rasgos psicológicos, como la apertura a nuevas experiencias y la responsabilidad, se asocian con un mayor bienestar psicológico y una vida más activa, incluso después de los cien años. PUBLICIDADMás allá de la herencia genética, las rutinas cotidianas influyen de manera decisiva en la forma en que envejecemos. Hábitos relacionados con la actividad física, la alimentación y el sueño pueden incidir en la inflamación, el control metabólico y la salud cardiovascular, según las investigaciones. Sin embargo, existen conductas habituales que, aunque parecen inofensivas o incluso beneficiosas, pueden acelerar el proceso de envejecimiento. Los expertos advierten cuáles son estas prácticas y explican qué cambios sencillos pueden favorecer una mejor calidad de vida a largo plazo.PUBLICIDADLa falta de sueño puede causar piel apagada, ojeras, menor concentración, niebla mental y bajones de energía, advierten los expertos (Imagen Ilustrativa Infobae)En el caso del sueño, el doctor Alex Jabourian, médico certificado en Medicina de Urgencias y Servicios Médicos de Emergencia, explicó en Eating Well: "Dormir un poco menos de lo que el cuerpo necesita de forma habitual se considera normal porque la gente sigue funcionando, pero tiene un efecto negativo acumulativo". Señaló que esa falta de descanso podría reflejarse en piel apagada, ojeras, recuperación más lenta tras ejercicio o lesiones, menor concentración, niebla mental, bajones de energía e irritabilidad.PUBLICIDADLa privación de sueño influye en el modo en que el organismo almacena grasa. Un ensayo controlado aleatorio publicado en 2022, con más de tres meses de seguimiento, detectó que la restricción del sueño se relaciona con un aumento en la ingesta de calorías, incremento de peso y mayor acumulación de grasa visceral, un tipo de grasa abdominal profunda vinculada a un riesgo cardiometabólico elevado.Dormir de forma irregular podría acelerar el envejecimiento porque altera el metabolismo, eleva la presión arterial y se asocia con inflamación y peor salud del corazón. PUBLICIDADDormir de manera irregular altera el metabolismo, eleva la presión arterial y se relaciona con inflamación y peor salud cardiovascular (Imagen ilustrativa Infobae)Según estudios, los patrones irregulares de sueño y vigilia se han asociado con mayor riesgo de muerte por todas las causas, cáncer y enfermedad cardiovascular.Según el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre. Institutos Nacionales de Salud de estados Unidos, la falta de sueño puede “interferir con el trabajo, los estudios, la conducción y las relaciones sociales. Es posible que tengas dificultades para aprender, concentrarte y reaccionar. Además, podrías tener problemas para interpretar las emociones y reacciones de los demás. La falta de sueño también puede provocar frustración, irritabilidad o ansiedad en situaciones sociales.PUBLICIDADSus recomendaciones para evitar la privación de sueño son:Mantener horarios regulares de sueño entre semana y fines de semana ayuda a evitar la alteración del ritmo circadiano y mejora el descanso (Imagen Ilustrativa Infobae)Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días.Intentar mantener el mismo horario de sueño entre semana y los fines de semana. Limitar la diferencia a no más de una hora. Trasnochar y levantarse tarde los fines de semana puede alterar el ritmo circadiano de tu reloj biológico.Dedicar la hora previa a acostarte a un momento de tranquilidad. Evitar el ejercicio intenso y la luz artificial brillante, como la de un televisor o una pantalla de ordenador. La luz puede indicarle al cerebro que es hora de despertar.Evitar las comidas copiosas o abundantes unas horas antes de acostarse. Asimismo, tratar de no tomar bebidas alcohólicas antes de dormir.El uso de pantallas y luz artificial brillante antes de dormir puede afectar el ritmo circadiano y dificultar el descanso nocturno, advierten especialistas (Imagen Ilustrativa Infobae)Evita la nicotina (por ejemplo, los cigarrillos) y la cafeína (incluidas las bebidas gaseosas, el café, el té y el chocolate con cafeína). La nicotina y la cafeína son estimulantes y ambas sustancias pueden interferir con el sueño. Pasar tiempo al aire libre todos los días (siempre que sea posible) y mantenerse físicamente activo.Mantener el dormitorio silencioso, fresco y oscuro (una luz nocturna tenue está bien, si es necesario).Tomar un baño caliente o practicar técnicas de relajación antes de acostarte.Una mayor diversidad dietética se asocia con mejor rendimiento cognitivo y menor riesgo de deterioro en adultos mayores, según investigaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)Los expertos advierten que comer alimentos saludables pero siempre los mismos podría dejar fuera una gama amplia de nutrientes necesarios para el cuerpo y el cerebro. Los diferentes alimentos aportan distintas fibras, antioxidantes, vitaminas, minerales y compuestos vegetales.PUBLICIDADLa doctora Julia Cooney, médica e investigadora en longevidad, afirmó en Eating Well que una dieta restrictiva reduce la diversidad del microbioma, que describió como fundamental para la función inmunitaria, el control de la inflamación y la salud metabólica. Esos tres ejes, según su planteo y estudios, forman parte de un envejecimiento saludable.Según los investigadores, una mayor diversidad dietética se relaciona con mejor rendimiento cognitivo en adultos mayores y con menor riesgo de deterioro cognitivo en personas de más edad. PUBLICIDADEl estrés psicológico crónico eleva el cortisol y puede provocar desmotivación, fatiga extrema, depresión y problemas de presión arterial (Imagen Ilustrativa Infobae)El estrés psicológico crónico no controlado envejece. Según la doctora Laura Maffei, especialista en endocrinología clínica y directora de Maffei Centro Médico e Investigación Clínica Aplicada, el verdadero peligro de la vida moderna surge cuando el estrés, esa reacción adaptativa no desciende y se vuelve constante. “Si el sistema de alerta no se apaga, el cortisol inunda nuestro cerebro, nos hace perder la objetividad y desarregla todo nuestro organismo. Es allí cuando cruzamos la línea hacia el estrés crónico, abriendo la puerta a síntomas severos como la desmotivación, el cansancio extremo, la depresión, problemas musculares, úlceras, afecciones dérmicas y la hipertensión”, advirtió la experta.PUBLICIDADPara explicar esto, la doctora mencionó la regla de la sigla CINE: Control, Imprevisibilidad, Novedad y Ego, de la doctora Sonia Lupien -fundadora del Centro para la Investigación sobre el Estrés Humano en Montreal (Canadá)-. Priorizar el entrenamiento de fuerza y distribuir la proteína durante el día protege la salud metabólica (Imagen Ilustrativa Infobae)“Es la ‘película’ personal que cada uno se genera frente a estos factores lo que detona nuestra alarma interna”, alertó.La doctora Maffei explicó que el estrés siempre estará presente en la vida, acompañando como un mecanismo de supervivencia ineludible. “La diferencia radica en nuestra actitud frente a él y aprender a gestionarlo de manera consciente".Y propuso comenzar por identificar la causa específica del malestar y poner en marcha herramientas fisiológicas sencillas pero poderosas: “Aprender a respirar con el abdomen, lo cual activa directamente el nervio vago y logra bajar los niveles de cortisol, comer con menos sal y salir a caminar para poner en movimiento el cuerpo”.Otros hábitos asociados con un envejecimiento saludable, incluyen priorizar el entrenamiento de fuerza para proteger masa muscular y ósea, realizar trabajo de resistencia al menos dos veces por semana, distribuir la proteína a lo largo del día e interrumpir los períodos prolongados sentado, ya que pasar horas en la misma posición puede afectar negativamente la salud metabólica.
Tres hábitos silenciosos que pueden acelerar el envejecimiento, según los médicos
La repetición de ciertas costumbres podría afectar la glucosa, la inflamación y la presión arterial, con impacto acumulativo en la longevidad. Cómo contrarrestarlos








