Cada 7 de julio se celebra el Día Mundial del Chocolate, una fecha dedicada a uno de los alimentos más populares del mundo. Entre las frases que suelen recordarse éste dìa encontramos la del gastrónomo francés Jean Anthelme Brillat-Savarin, que hace más de dos siglos ya asociaba al chocolate con el consuelo frente al cansancio, la tristeza y el desamor.Mucho antes de que existieran estudios sobre neurotransmisores o antioxidantes, Brillat-Savarin sostenía que el chocolate tenía un efecto que iba más allá del sabor. Hoy, buena parte de esa intuición encuentra respaldo en la investigación científica.El hombre que convirtió el placer en objeto de estudioJean Anthelme Brillat-Savarin nació en Francia en 1755. Fue abogado, político y escritor, aunque pasó a la historia por una obra que sigue siendo una referencia para la gastronomía: Fisiología del gusto, publicada en 1825.En ese libro no se limitó a hablar de recetas o alimentos. Reflexionó sobre el acto de comer, el placer, los sentidos y la relación entre la alimentación y la vida cotidiana. Allí aparece la frase que hoy vuelve a circular con motivo del Día Mundial del Chocolate.Para Brillat-Savarin, el chocolate no era un simple gusto ocasional. Lo consideraba un alimento capaz de reconfortar tanto el cuerpo como el estado de ánimo.Qué dice la ciencia sobre el chocolateDos siglos después, diversos estudios sugieren que el chocolate con alto porcentaje de cacao contiene compuestos que se asocian con efectos beneficiosos para el organismo.Entre ellos se destacan los flavonoides, antioxidantes vinculados con la protección del sistema cardiovascular y una mejor circulación sanguínea. Y la teobromina, un estimulante natural que aporta energía de manera más gradual que la cafeína.Estos efectos dependen, en buena medida, de la cantidad de cacao presente en el producto.Por qué el cacao puede hacernos sentir mejorEl chocolate también despierta interés por su relación con algunos procesos del cerebro vinculados al bienestar.El cacao contiene triptófano, un aminoácido que participa en la producción de serotonina, neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo. También aporta pequeñas cantidades de anandamida, una sustancia involucrada en los mecanismos cerebrales del placer, y otros compuestos que podrían contribuir a la sensación de bienestar.Esto no significa que el chocolate funcione como un tratamiento contra la tristeza o el estrés. Pero sí ayuda a entender por qué muchas personas experimentan una sensación de bienestar al consumirlo con moderación.No todo el chocolate ofrece los mismos beneficiosLos especialistas coinciden en que las propiedades del cacao disminuyen cuando predominan el azúcar, las grasas agregadas y otros ingredientes.Por eso, si el objetivo es aprovechar sus compuestos beneficiosos, suele recomendarse elegir chocolates con al menos un 70% de cacao. Cuanto mayor es esa proporción, mayor suele ser la presencia de flavonoides y menor la cantidad de azúcar.Como ocurre con cualquier alimento, el consumo debe formar parte de una alimentación equilibrada.Lo que nos deja la frase de Brillat-Savarin hoyLa frase que cada 7 de julio vuelve a compartirse no afirma que el chocolate resuelva los problemas de la vida. Más bien recuerda algo que la ciencia ayuda a comprender mejor: ciertos alimentos también pueden influir en cómo nos sentimos:“Quienes han trabajado demasiado, quienes han agotado sus fuerzas, quienes encuentran la vida triste y el amor pasajero... deberían comer chocolate y serán consolados"Brillat-Savarin escribió esas palabras cuando todavía faltaban muchos años para que la neurociencia empezara a explicar estos mecanismos. Sin embargo, su intuición sobre el vínculo entre el placer de comer y el bienestar sigue vigente.En el Día Mundial del Chocolate, su reflexión vuelve a poner sobre la mesa una idea simple: disfrutar de un buen chocolate de vez en cuando puede ser mucho más que un gusto. También puede convertirse en una pequeña pausa de bienestar en medio de la rutina.