La mayoría de los partidos o movimientos políticos en el Ecuador no son ejemplo de respeto democrático. Todos sabemos que en su interior, las decisiones son tomadas por los caudillos o por los “dueños de las maquinarias electorales” y sumisamente aceptadas por sus incondicionales que están en su entorno. Estos cortesanos de la política forman un círculo impenetrable de áulicos que son favorecidos permanentemente por el “mandamás”, ocupan puestos importantes o rotan como candidatos a las diferentes dignidades; mientras quienes discrepan son ignorados o simplemente marginados.La voluntad del “dueño” del partido o movimiento se cumple o se cumple, esta es una de las razones por las cuales no surgen nuevos líderes que se constituyan en alternativas dentro de la arena política, en los últimos años quienes han llegado al poder han sido los llamados outsiders. Desgraciadamente, con el Código de la Democracia vigente no hay esperanza de que surjan verdaderos partidos políticos y líderes auténticos que interpreten la realidad nacional, más bien, muchos de estos movimientos deben acudir al Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI) y registrar sus apellidos en “patentes y marcas”, en vez del Consejo Nacional Electoral. Como en las monarquías, eligen su sucesor y estos seudolíderes, cuando se cansan de ejercer su autoridad omnímoda, pierden credibilidad o son rechazados, dejan de participar como candidatos, transitoriamente traspasan hábilmente el manejo de su tienda política y nombran como candidatos a sus hermanos, hijos o a un incondicional, asegurándose que no le vaya a “traicionar”.Los partidos o movimientos políticos deben tener una ideología auténtica, con afiliados, que prime la meritocracia, que sean ejemplo de respeto a la democracia, que formen líderes que los representen y así fortalecer el sistema, porque una democracia sin partidos políticos es una democracia anoréxica. Desde que nació la república, en 1830, el voto ha sido obligatorio. No existían mecanismos para hacerlo efectivo, hasta 1947, los ciudadanos debían inscribirse en los municipios de las ciudades para poder votar y no había ningún control para verificar que hayan cumplido con esta obligación, los fraudes estaban a la orden del día; con la creación de la cédula de identidad, se empezó a llevar un registro de quienes podían hacerlo. Poco a poco, en las diferentes constituciones se modificaron los mecanismos de sufragio y se amplió el derecho a otros sectores, que tradicionalmente habían estado excluidos, uno de ellos, los analfabetos. En 1861 se suprimió el requisito de que los votantes tuvieran una propiedad. En 1884 se eliminó la obligación de que los candidatos debían tener un trabajo o renta fija; hasta ese entonces, los postulantes debían tener una renta de 3.000 pesos, que era una fortuna. A finales del siglo XIX el salario de un jornalero era de medio real; ocho reales eran un peso. Es decir, con 3.000 pesos se podía cubrir el salario de 48.000 jornaleros.Con la Constitución de 1945, nació en el Ecuador un nuevo sistema de control electoral. Se creó el Tribunal Superior Electoral, que luego fue Supremo. (O)
Alberto Molina Flores: Realidad política | Columnistas | Opinión
En 1861 se suprimió el requisito de que los votantes tuvieran una propiedad. En 1884, que los candidatos debían tener trabajo.







