24 de junio, 2026 - 06h30El próximo 29 de noviembre, los ecuatorianos estamos convocados para elegir prefectos, alcaldes, concejales, vocales de juntas parroquiales y consejeros del CPCCS para el periodo 2027-2031. Por ello, los partidos y movimientos políticos están “hurgando” entre los más conocidos por el pueblo para escoger a quienes podrían integrar sus listas. Tarea que se complica más porque es necesario incorporar a las mujeres, de acuerdo a lo dispuesto por el art. 116 de la carta magna y 3 de dicha ley, y a una cuota de jóvenes no inferior al 25 % en cada lista, siendo obligatoria su participación alternada y secuencial, sin olvidar a los pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatoriano y montuvio. Para estos efectos, tenemos varias clases de personas. Aquellas honestas, responsables, disciplinadas y formadas, amantes de su patria, que no desean participar –salvo excepciones– debido, entre otras razones, a las graves consecuencias que aceptar un puesto de aquellos conlleva, por el sometimiento que debe darse, generalmente, a las directrices del “gerente-propietario” del partido o movimiento político. No olvidemos que, en nuestro país, el “cacicazgo” aún no ha desaparecido. Incluso, ahora, hasta se venden o “alquilan” los partidos y movimientos políticos y nadie sabe hasta qué punto podría, incluso, cualquiera de ellos estar relacionado con miembros de organizaciones delictivas y, en el momento en que sus partidarios se alejen de sus consignas, cualquier sicario (niño, adolescente o adulto) podría mandarlo al cementerio, como lo hemos visto en los últimos tiempos. Además, el candidato se expone a ser calumniado y perseguido por los adversarios, poniendo en grave riesgo su vida y la de sus familiares. ¿Quiénes quedarían? Aquellas dispuestas a hacer lo que no aceptarían las primeras; las que, por notoriedad o sueldo, se sacrificarían pensando que podrían salir indemnes de tal situación; y unos cuantos que, valerosamente, creen que pueden lograr un cambio.Desde la óptica de las organizaciones políticas, tampoco es cualquier ilustre desconocido quien deba ir al “sacrificio”. La selección la hacen también con sujetos que gozan de popularidad por la razón que sea, como influencers, modelos de televisión, deportistas o personajes de la farándula, muy talentosos en sus respectivos oficios, pero no necesariamente aptos para desempeñar aquellas funciones. Algunos no pueden ni leer con fluidez las “pollas” que les dan los “dirigentes”.Mientras no exista una formación política en el Ecuador –comenzando por los propios partidos y movimientos, en su estructura y filosofía–, que arranque desde la etapa escolar, inculcando a los estudiantes el amor a la patria, a través de materias como la Ética y la Cívica y con maestros que les enseñen que el desempeño de un puesto público no significa enriquecerse a costa de la miseria de los más pobres, que son la mayoría, las elecciones aquí seguirán siendo un fiasco, porque salvo excepciones los elegidos no obedecerán realmente a lo que el país necesita, es decir, gente proba, honrada y con conocimiento suficiente sobre lo que requerimos para arrumbar por el camino del progreso. (O)