16 de junio, 2026 - 07h30Adelantadas las elecciones gracias a los vaticinios de interesados meteorólogos, los cientos de partidos y movimientos políticos deberán elegir a sus candidatos en elecciones primarias, se supone que serán “democráticas”, desde el 18 de junio hasta el 2 julio de 2026, luego los ungidos deberán ser inscritos del 2 al 17 de agosto. El Consejo Nacional Electoral deberá verificar que las organizaciones políticas cumplan con la ley. De acuerdo con los registros oficiales disponemos de 237 organizaciones políticas: 15 nacionales (2 eliminados), 67 provinciales, 139 cantonales y 14 parroquiales. En lugar de que el Código de la Democracia depure con rigor, al contrario, la lista crece y actualmente están en proceso de reconocimiento 49 nuevas organizaciones: 32 nacionales, 8 provinciales y 9 cantonales.Se dice que el panorama pinta igual o peor que el actual. Con seguridad las listas de candidatos serán armadas a última hora; candidatos arropados por partidos políticos que se compran o se alquilan con los que no mantienen ninguna conexión ideológica; aspirantes sin más antecedentes que ‘ser conocidos’ o influencers. A los candidatos hay que recordarles que el Código de la Democracia, en su art. 97, señala: “Todos los candidatos y candidatas (…), prefecta o prefecto, alcalde o alcaldesa, presentarán junto con el formulario de inscripción un plan de trabajo con al menos el siguiente contenido: 1. Diagnóstico de la situación actual; 2. Objetivos generales y específicos; y, 3. Plan de trabajo plurianual de acuerdo con la dignidad a la que hubieren optado, en el que se establecerán las propuestas y estrategias a ejecutarse de resultar electos; 4. Mecanismos periódicos y públicos de rendición de cuentas de su gestión”.Hay que tener presente que las serias fisuras económicas, sociales, políticas y étnicas constituyen factores de riesgo para la estabilidad democrática y la seguridad; a esto se suma la incursión de grupos ilegales armados, el narcotráfico, el tráfico ilícito de armas y explosivos, el crimen organizado internacional, el terrorismo, que tienen en vilo al país, constituyen una real amenaza a nuestro país.Los políticos deben recordar que la Seguridad Nacional (Defensa Nacional, Sistema de Seguridad Ciudadana y Orden Público; Sistema de Inteligencia y Gestión de Riesgos), es un bien público construido socialmente y una responsabilidad del Estado para la tranquilidad de la sociedad en su conjunto. La seguridad, una de las demandas más angustiantes de la ciudadanía, ahora más que nunca debe ser un tema de debate de los candidatos; desgraciadamente, a los políticos siempre les resulta incómodo y constituye un tema tabú. La seguridad ciudadana requiere de recursos y voluntad, se piensa que el Estado, como sinónimo de gobierno, es el único responsable de la seguridad, al contrario, todos somos el Estado, por lo tanto, todos los ecuatorianos debemos asumir esa responsabilidad.Las admoniciones que nos hacen a los ciudadanos es “que elijamos bien”, esperamos que eso se cumpla si la “oferta” que nos proponen sea de ciudadanas y ciudadanos de probidad comprobada y no de camaleones o mercenarios de la política. (O)