Robert Basic

Bilbao

Actualizado a las 00:26h.

Solo habían transcurrido seis minutos desde que saltó al césped del estadio de Dallas hasta que puso a toda España de pie, convertida en un grito. Apenas un puñado de segundos, menos de 400 granos de arena en el reloj, que iban cayendo hasta descontar ... su camino hacia la redención y felicidad plena. Mikel Merino estuvo a punto de perderse la Copa del Mundo por una lesión sufrida a finales de enero, extraña, prácticamente nunca vista por los especialistas, quienes le metieron en un quirófano para reparar la «fractura por estrés en un hueso muy especial del pie derecho». Les pidió que dieran su nombre a un problema óseo tan raro, que le mantuvo 115 días entre algodones. Reapareció el 24 de mayo y aún así recibió la llamada definitiva de Luis de la Fuente, quien le quería a su lado. Este lunes le recompensó con un gol en el tiempo añadido que metió a España en los cuartos de final. Casi nada. Dejaron de llover críticas y cayeron halagos.

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