En los últimos diez choques oficiales entre España y Portugal no ha habido ninguna victoria por más de un gol. Hay que remontarse a 1950 para encontrar un triunfo más holgado. No fue ninguna excepción la batalla ibérica de Dallas, en la que, cual Cid Campeador, Mikel Merino volvió a vestirse de héroe para sellar el pasaporte español para cuartos de final del Mundial. Un nuevo paso adelante de los de Luis de la Fuente, que siguen creciendo en cada partido y reafirman su seria candidatura al título en un torneo en el que siguen sin haber encajado un solo gol.Había mucho en juego en el AT&T Stadium. No sólo el honor ibérico, también el reinado continental, enfrentadas las dos selecciones campeonas de los tres últimos títulos europeos (dos Nations y una Eurocopa). Habían intentado los lusos ponerse la piel de cordero, ceder toda la presión a España, pero no engañaron a nadie. Era un duelo de tú a tú y los de De la Fuente no cayeron en la trampa.La selección española confirmó que va a más en este Mundial, en el que sigue sin haber encajado un solo golComenzó la cosa preciosa, con dos potencias frente a frente, haciendo gala de todo su arsenal. El primer aviso lo dio la roja, cuando Oyarzábal robó un balón, lo condujo unos metros y puso a prueba a Diogo Costa, sensacional el del Oporto. La respuesta, de similar calibre, la firmó Cancelo al otro lado del campo. Frenético, el partido empezaba a dejar tintes de la entidad del escenario, puro sabor mundialista en Texas.Poco a poco, la selección española iba creciendo y fruto de esa confianza se fraguó la mejor ocasión de la primera mitad, antes de los diez minutos de juego. Pedri conectó con Olmo, sensacional el de Terrassa, hilo conductor del juego ofensivo de los suyos, y este, al primer toque, dejó a Oyarzábal solo ante Diogo Costa para que inaugurara el marcador. Pero su disparo se fue ligeramente cruzado y el lamento fue gigante. También Portugal respondió a esto, con el inacabable Cristiano probando a Unai Simón.No había pausa en el verde y España seguía percutiendo. Lamine Yamal iba perdiendo a los puntos su esperado duelo ante Nuno Mendes. Cara a cara el luso parecía un muro infranqueable pero cuando se atrevió a pisar el área, el de Rocafonda se tiró a por su espalda. Le vio bien Unai, que le puso a correr hasta que Lamine llegó al otro área, recortó y, de nuevo, le dio trabajo a Diogo Costa. El rechace cayó en los pies de Álex Baena, cuyo disparo iba directo a la escuadra hasta que en el último momento, la mano impresionante de Costa –una de las paradas del Mundial– lo impidió.Se estaba mereciendo el gol España, de manera descarada, pero Portugal no estaba siendo menor, ni mucho menos. Plantaba cara y amenazaba utilizando sus armas cuando podía. Su momento llegó en el tramo que condujo al descanso. Primero fue Unai Simón, con su indecisión saliendo a por un balón alto, que propicio el segundo chut a puerta de Cristiano, este mucho más manso. Y después, un despiste defensivo de España en un córner, que derivó en el disparo de Nuno Mendes desde la frontal que la cabeza de Porro desvió al travesaño. Un último susto para digerir en los vestuarios tras un primer tiempo monumental, que no tuvo ni que alimentar el marcador para entretener a propios y extraños.No tocó nada De la Fuente al descanso. Le gustaba lo que estaba viendo y parecía que su equipo transitaba por el camino correcto. Se trataba de acertar en los últimos metros, encontrar la clarividencia esquiva hasta entonces. El segundo acto comenzó con una jugada que pudo cambiar el signo del partido. Lamine encaró a Nuno Mendes y, por primera vez, le superó y provocó una jugada peligrosa. En la carrera, obligado por el azulgrana, el lateral sufrió un tirón y tuvo que pedir el cambio. Se abría la banda derecha para España, ahora definitivamente, como un arma más para hacer daño a los de Robert Martínez.Aunque se jugaba casi siempre en territorio portugués, le costaba mucho a la selección española superar el muro luso, una telaraña muy bien hilada. Poco a poco, se consumía el juego y emergía de nuevo, como en Munich hace un año, una peligrosa prórroga. De la Fuente no quiso jugársela y antes del final retiró la magia de Pedri y Olmo para poner más cemento en su centro de campo, con Merino y Fabián. Otra medalla cuelga del de Haro, porque atravesado el minuto 90 Ferran Torres se disfrazó de Papá Noel y Mikel Merino abrió el regalo como un niño pequeño, batiendo por el palo corto a Costa. De nuevo acaparando los focos, como en aquellos inolvidables cuartos de la Eurocopa ante Alemania. En el nombre del padre, volvió a dar la vuelta al córner para celebrarlo. A Portugal aún le alcanzó para dar un par de sustos con sendos cabezazos en ese tramo final pero no acertó y la fiesta fue española.La ocasión lo merecía. Los cuartos de final de un Mundial no se juegan todos los días. Y España va muy en serio.Ficha técnica0 - Portugal: Diogo Costa; Joao Cancelo (Diogo Dalot, m.71), Ruben Días, Renato Veiga, Nuno Mendes (Nélson Semedo, m.56); Joao Neves, Vitinha (Bernardo Silva, m.83); Pedro Neto (Conçeiçao, m.83), Bruno Fernandes, Joao Felix (Rafael Leao, m.71) y Cristiano Ronaldo.Seleccionador: Roberto Martínez (ESP).1 - España: Unai Simón: Pedro Porro, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Pedri (Fabián, m.85), Dani Olmo (Mikel Merino, m.85); Lamine Yamal, Oyarzabal (Borja Iglesias, m.95) y Baena (Ferran Torres, m.75).Seleccionador: Luis de la Fuente (ESP).Goles: 0-1: Mikel Merino, m.91.Árbitro: Anthony Taylor (ING). Amonestó a Bernardo Silva (m.89) y Renato Veiga (m.94) por parte de Portugal; y a Ferran Torres (m.99) en España.Incidencias: Partido de octavos de final del Mundial disputado en el estadio de Dallas ante 70.649 espectadoresNací en Barcelona en 1975 y he desarrollado toda mi carrera en el ámbito deportivo. Aprendí en Mundo Deportivo, me asenté en La Razón, el ABC me devolvió al periodismo y La Vanguardia, donde trabajo desde 2015, me dio la oportunidad de crecer.