Arlington (EE.UU.) (EFE).- El oportunismo de Mikel Merino, como en cuartos de final de la Eurocopa 2024 ante Alemania, apareció este lunes en Dallas para decantar en el minuto 91 a favor de España los octavos de final del Mundial ante Portugal (0-1), en los que dominó, perdonó y se agarró de nuevo a un ‘6’ que ha mutado definitivamente en ‘9’ para mantener vivo el sueño de la segunda estrella de la selección española y acabar con el de Cristiano Ronaldo.
En la batalla del centro del campo se impuso Rodri. Recuperó el nivel que le hizo ganar el Balón de Oro y que perdió desde que sufrió una grave lesión de rodilla en septiembre de 2024. Titular indiscutible en todo el Mundial, en el foco de la crítica por su rendimiento y defensa a ultranza de su seleccionador y compañeros. Este lunes, brilló de nuevo.
Aficionados animan previo a un partido de los octavos de final del Mundial de la FIFA 2026. EFE/ Kenneth Fernández
España dominó, fue mejor en la primera parte y aún así sufrió. Lógico en un partido de entidad de final de este Mundial. Unai Simón tuvo su trabajo más exigente hasta la fecha en el torneo. En el minuto 37 le sacó un cabezazo a Joao Félix con el hombro y con una palomita detuvo el remate forzado de Cristiano Ronaldo tras el rechace.










