Los trabajadores colombianos tendrán<b> dos cambios importantes en sus condiciones laborales durante julio</b>, con la entrada en vigor de nuevas disposiciones que reducen la jornada máxima semanal y aumentan el recargo por trabajar domingos y festivos.El primer cambio comenzó a regir el 1 de julio, cuando el <b>recargo por laborar en días de descanso obligatorio pasó del 80 % al 90 %</b>, como parte de la implementación gradual de la Ley 2466 de 2025.La norma establece que el recargo llegará al 100 % en julio de 2027.

Este incremento se suma a la ampliación de la jornada nocturna, vigente desde diciembre de 2025,<b> que considera horario nocturno el comprendido entre las 19:00 y las 06:00, con un recargo del 35 %</b>.Especialistas en derecho laboral advirtieron que la combinación de ambos cambios<b> incrementará el costo de las nóminas</b>, especialmente cuando el trabajo dominical coincida con jornadas nocturnas.Los sectores de comercio, hotelería, restaurantes, logística, vigilancia, salud, centros de contacto y entretenimiento figuran entre los más expuestos, debido a su dependencia de turnos nocturnos y labores durante fines de semana.<b>El segundo cambio entrará en vigor el 15 de julio, cuando la jornada laboral máxima legal se reducirá de 44 a 42 horas semanales</b>, culminando la implementación gradual de la Ley 2101 de 2021.La reducción de la jornada no implicará una disminución del salario, de las prestaciones sociales ni del valor de la hora ordinaria, aunque obligará a las empresas a reorganizar los horarios de trabajo.Expertos señalaron que las compañías deberán revisar sus turnos, <b>redistribuir las cargas laborales y adaptar sus sistemas de nómina </b>para cumplir con la nueva normativa sin afectar la productividad.También recordaron que las horas trabajadas por encima de las 42 semanales serán consideradas extras únicamente a partir del 15 de julio, lo que obligará a las empresas a realizar ajustes durante el mismo mes.Según analistas laborales,<b> el impacto económico será doble</b>, ya que la reducción de la jornada incrementa el valor de la hora ordinaria y, al mismo tiempo, eleva el costo de los recargos por trabajo nocturno, dominical y horas extras.Las empresas también deberán actualizar sus presupuestos y revisar sus procesos operativos para mantener los niveles de producción dentro del nuevo límite legal de horas trabajadas.Los especialistas coinciden en que <b>el mayor desafío será adaptar la organización del trabajo a las nuevas reglas</b>, especialmente en actividades que operan las 24 horas o concentran gran parte de su actividad durante las noches, domingos y días festivos.