NoticiaLa reducción definitiva de la jornada no cambia salarios, pero obliga a reorganizar horarios, turnos y costos laborales.Impacto de la reducción de la jornada laboral en la rotación de turnos Foto: iStockPERIODISTA01.07.2026 18:19 Actualizado: 01.07.2026 18:19
A partir del próximo 15 de julio culminará la implementación gradual de la reducción de la jornada laboral establecida por la Ley 2101 de 2021 y la jornada máxima legal ordinaria en Colombia quedará fijada en 42 horas semanales. El cambio obligará a las empresas a revisar la distribución de turnos, la organización de los horarios y los mecanismos de control sobre horas extras y recargos para ajustarse al nuevo límite. LEA TAMBIÉN La modificación representa el último paso de un proceso que comenzó en 2023 y que redujo progresivamente el tiempo máximo de trabajo semanal sin afectar los salarios ni las prestaciones sociales de los trabajadores.Laura Pérez, abogada especialista en Derecho Laboral y Seguridad Social de Scola Abogados, explicó que la nueva etapa implica una disminución de dos horas frente al régimen vigente hasta ahora, cuando la jornada máxima era de 44 horas por semana.“La disminución de la jornada no implica una reducción del salario, de las prestaciones sociales ni del valor de la hora ordinaria de trabajo. La medida tampoco modifica las obligaciones laborales existentes, sino que obliga a las empresas a reorganizar la distribución del tiempo de trabajo dentro del nuevo límite legal”, señaló la experta.La reducción también modifica el número de horas laborales mensuales reconocidas dentro de la jornada ordinaria. Mientras en 2025 el cálculo correspondía a 190,6 horas mensuales, a partir de julio de 2026 el máximo será de 182 horas al mes, lo que supone una reducción adicional de 8,6 horas frente al año anterior.Reforma laboral: Foto:Reforma laboral:Empresas deberán replantear turnos y esquemas operativosEl ajuste normativo obligará a las organizaciones a revisar sus modelos de operación para mantener la productividad dentro del nuevo límite legal.Según Pérez, las compañías tendrán que analizar sus procesos críticos, redistribuir cargas laborales y adoptar mecanismos más eficientes para organizar el trabajo, especialmente en aquellas actividades que operan mediante sistemas de turnos.“La reducción de la jornada exige una revisión integral de la operación. Las empresas deben evaluar sus esquemas de turnos, identificar procesos críticos, revisar cargas de trabajo y, cuando sea posible, implementar modismos de distribución más eficientes”, explicó.La especialista recordó que la jornada laboral y el horario de trabajo son conceptos diferentes. La ley disminuye el tiempo máximo permitido, pero mantiene la posibilidad de distribuir las horas de manera flexible según las necesidades de cada organización.En el caso de las jornadas especiales contempladas en el artículo 165 del Código Sustantivo del Trabajo, también cambian los límites máximos permitidos. Entre julio de 2025 y julio de 2026 el tope era de 132 horas en periodos de tres semanas, mientras que desde el 15 de julio de este año el máximo será de 126 horas.Los ajustes podrían incluir nuevas rotaciones, modificaciones en los descansos o la implementación de modelos operativos distintos, dependiendo de las características de cada actividad económica.Así se pagan las horas extra en Colombia. Foto:iStockHoras extras y recargos tendrán mayor impacto en los costos laboralesUno de los principales efectos prácticos de la reducción de la jornada será el incremento potencial de las horas extras si las empresas mantienen los mismos esquemas de programación que venían utilizando hasta ahora.Al reducirse el umbral legal de trabajo ordinario, más tiempo laborado podrá ser considerado trabajo suplementario y, por tanto, generar pagos adicionales.“La reducción de la jornada máxima legal disminuye el umbral a partir del cual se genera trabajo suplementario. En consecuencia, si las empresas mantienen los mismos esquemas de programación sin hacer ajustes, es probable que aumenten las horas extras”, indicó Pérez.La abogada aclaró que los recargos nocturnos, dominicales y festivos no sufren ninguna modificación con la entrada en vigor de la nueva jornada laboral. Los porcentajes y las reglas para su reconocimiento continúan siendo los mismos establecidos por la legislación vigente.Por esta razón, las compañías deberán fortalecer los controles sobre la programación de turnos y el registro de las horas trabajadas para evitar errores en la liquidación de estos conceptos.La correcta planeación también será clave para contener posibles incrementos en los costos laborales derivados del trabajo suplementario y de los recargos asociados a jornadas especiales.El pago de horas extra es una ley establecida en el Código Sustantivo del Trabajo. Foto:iStockRiesgos legales y sectores con mayores desafíosEl incumplimiento de la reducción de la jornada laboral puede generar consecuencias económicas y jurídicas para las empresas.Entre los principales riesgos se encuentran las reclamaciones de los trabajadores por horas extras no reconocidas, diferencias salariales y pagos pendientes de recargos, así como eventuales investigaciones administrativas por parte del Ministerio del Trabajo.“El principal riesgo es el incremento de reclamaciones por concepto de horas extras y recargos dejados de pagar. También pueden surgir contingencias relacionadas con diferencias salariales, sanciones administrativas por parte del Ministerio del Trabajo y eventuales procesos judiciales promovidos por los trabajadores”, afirmó la especialista.La implementación de la medida, agregó, debe entenderse como un proceso de cumplimiento normativo que requiere planeación, seguimiento y ajustes permanentes en la operación empresarial.Los mayores retos se concentrarán en sectores que requieren funcionamiento continuo o atención permanente al público, entre ellos hotelería, turismo, comercio, manufactura, vigilancia, salud, transporte y algunas actividades industriales que operan mediante sistemas de turnos.En estas actividades, la reducción de la jornada podría traducirse en la necesidad de contratar más personal, reorganizar completamente los ciclos laborales o asumir mayores costos asociados al trabajo suplementario.No obstante, la normativa mantiene mecanismos de flexibilidad para las empresas, particularmente en materia de trabajo por turnos y jornadas especiales, siempre que se respeten los límites máximos establecidos por la ley y se reconozcan correctamente las horas laboradas y los recargos correspondientes. 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