Le llamaban la vía andaluza, puestos a inventarse un nombre que sólo se basaba en resultados electorales, lo que no es poca cosa. Cuando el PP andaluz se quedó sin mayoría absoluta, la vía se quedó a mitad de camino y luego terminó llegando a la estación de Vox. Se acabó el truco de Juanma Moreno, que consistía en aplicar el programa electoral del partido sin carcajadas sádicas, que es más del estilo del PP de Madrid. La política sanitaria de ambos gobiernos es muy similar. Lo que les diferencia es el estilo político. Lo del PP andaluz es un poco como disparar a alguien mientras le dices: esto me va a doler más a mí que a ti. En el PP de Díaz Ayuso, disfrutan disparando.
Lo que resulta extraño es que Moreno y su equipo intentaran negar la evidencia hasta el último minuto. Sólo un día antes del anuncio del pacto con Vox y después de que la extrema derecha le negara el apoyo en la primera votación de investidura, aún andaban diciendo a El Mundo que Moreno no iba a entregar un triunfo a Vox: “Juanma no quiere ceder lo mismo que los demás, y no va a ceder”. Pero que no se engañe a nadie. No se refería a la llamada “prioridad nacional”. Eso ya lo tenía asumido. La gente de Moreno decía que no tenía prisa. Ya lo creo que la tenía. El viernes, hubo acuerdo y votación.














