De los cuatro candidatos del PP en las elecciones del ciclo abierto en diciembre en Extremadura y cerrado en mayo en Andalucía, Juan Manuel Moreno fue el que más cerca se quedó de la mayoría absoluta. Logró 53 escaños, cuando la cifra mágica son 55. Pese a quedarse a solo dos, Vox, con el peor resultado de las cuatro citas, ha demostrado capacidad de rentabilizar esta mayoría insuficiente del candidato andaluz. No solo imponiéndole el contenido más a la derecha de los cuatro pactos, sino también consiguiendo las competencias sobre Turismo, un área de peso en Andalucía que servirá como escaparate para la ultraderecha, y también sobre Justicia y Administración Local, que ninguno de los otros tres barones populares había cedido. A este paquete se suma Desregulación, área copiada del argentino Javier Milei y que Vox también controla en los otros tres gobiernos autonómicos en los que ha entrado. Todo ello irá en una sola consejería con rango de vicepresidencia dirigida por el candidato de Vox, Manuel Gavira. A pesar de llevar la vitola de barón centrista del PP —al menos hasta ahora—, en realidad Moreno fue el primero en pactar con Vox. Lo hizo cuatro veces, en un acuerdo de investidura tras las elecciones de diciembre de 2018 y en tres de presupuestos, que incluyeron cesiones en temas delicados como inmigración, género y memoria histórica. Fue en su primera legislatura en el poder, cuando logró 26 escaños y para llegar al Palacio de San Telmo necesitó los 21 votos de Ciudadanos, con Juan Marín al frente, y los 12 de Vox, con el hoy procesado y a la espera de sentarse en el banquillo por estafa y fraude de subvenciones Francisco Serrano como candidato. Para Marín, Moreno reservó una vicepresidencia de la que colgaba una macroconsejería, la de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local. Muchos han recordado este departamento al leer el pacto firmado el jueves entre el PP y Vox, que asigna al candidato ultraderechista, Manuel Gavira, una vicepresidencia que es a su vez otra macroconsejería casi calcada de la de Marín: Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local. Con 53 diputados, Moreno cede a un socio con el 13,8% del voto una vicepresidencia casi igual a la que le cedió con 26 diputados a un socio con el 18,27%. La diferencia es que Cs contaba con otras cuatro consejerías: Economía, Empleo, Educación e Igualdad. Gavira, en cambio, será el único representante de Vox en el Ejecutivo. Eso sí, ahora el PP y Vox suman una holgada mayoría absoluta. El PP y Cs no la sumaban, necesitaban a Vox. Ahora está por ver si Gavira rentabiliza electoralmente para Vox su posición. Marín no lo hizo. En las siguientes elecciones, Cs cayó de 21 a 0. Hoy Marín es presidente del Consejo Económico y Social, nombrado por el propio Gobierno de Moreno. Que Vox concentre todas sus competencias en una sola consejería es una de las singularidades del acuerdo andaluz con respecto a los otros tres. No la única. A diferencia de María Guardiola en Extremadura, Jorge Azcón en Aragón y Alfonso Fernández-Mañueco en Castilla y León, Moreno no ha entregado ni Agricultura, área que las organizaciones del sector pedían que se mantuviera en manos del PP, ni tampoco Servicios Sociales ni Familia. A cambio, se ha convertido en el primero en poner en manos de la ultraderecha las competencias de Justicia y Administración Local. Entre las fuentes con experiencia en la Administración andaluza consultadas, hay disparidad de opiniones sobre el impacto que pueden tener estas áreas en manos de Vox. Mientras hay voces que las consideran fundamentalmente técnicas y sin margen para aportar visibilidad, otras destacan que permitirán al partido estrechar sus lazos con el mundo de la justicia y sobre todo con los 785 municipios de la comunidad, lo que puede facilitar su despliegue territorial a menos de un año de las elecciones municipales. Todos los consultados coinciden en que es pronto para conocer el alcance real de las cesiones de Moreno, que dependerá de la delimitación exacta de responsabilidades en los decretos de competencias. Actualmente, la Consejería de Justicia, Administración Local y Función Pública, en manos, como todas las demás, del PP, tiene competencias en Justicia Juvenil. Eso incluye la gestión de programas para menores y jóvenes sometidos a medidas judiciales, la aplicación de las decisiones adoptadas por los jueces y la elaboración de informes y propuestas sobre este tema. Vox, partido que mantiene una cruzada contra los menores inmigrantes, a los que vincula sistemáticamente con la delincuencia, no responde a las preguntas de este periódico.Un sector gigantescoA estas competencias se suma la cesión a Vox del área de Turismo, una joya política en Andalucía, al tratarse de un sector con cifras colosales. A la autonomía más poblada de España, con más de 8,5 millones de habitantes, acudieron en 2025 casi 38 millones de turistas, cifra que incluye también a los propios andaluces que hacen turismo en su tierra, en torno a un tercio del dato total, según la Junta, que aporta tres números más: el impacto económico del turismo en 2025 superó los 30.000 millones, generó picos de más de 530.000 empleos en verano y alcanzó una contribución al PIB de un 13%. Vox también se queda con Turismo en Aragón y Castilla y León, pero su importancia es menor. Lejos de atender los llamamientos a replantear el turismo para reducir sus impactos negativos y la dependencia económica de este sector, Vox aboga en su programa andaluz por su “crecimiento” y por “no culpabilizar al turista ni castigar al sector”. Turismo garantiza a Gavira gran visibilidad. Es lo que suele llamarse una consejería “de escaparate”. Antes que Vox, todos los socios júnior de los Ejecutivos han pasado por ese departamento: el Partido Andalucista, Izquierda Unida y Ciudadanos. Pero es posible que no todo sea coser y cantar. La llegada masiva de visitantes también es fuente de conflictos, tanto por las molestias a los vecinos como por el impacto de los pisos turísticos en el precio de la vivienda. Antes de que Gavira tome posesión, la Asociación de Profesionales de Viviendas y Apartamentos Turísticos de Andalucía ya valoró este viernes de forma positiva el acuerdo del PP y Vox y se mostró abierta a una “interlocución fluida, estable y constructiva” con el departamento que dirigirá el mandatario de Vox. A la espera de los decretos que delimiten con exactitud las competencias, el PSOE, principal partido de la oposición, observa en el diseño del Gobierno andaluz un deseo compartido por los dos socios de que Vox “tenga poca gestión y trabaje en áreas con poco conflicto social”. “En la práctica, van a tener varias consejerías, asumidas por los secretarios generales de la macroconsejería, que se garantiza la visibilidad en Turismo, y en la que Desregulación va a servir para la agitación ideológica. Mientras, Administración Local le da a Gavira una excusa para visitar todos los municipios de Andalucía”, señala Fernando Gil, vicepresidente de la Mesa del Parlamento por el PSOE.
Vox busca su rearme en Andalucía con el escaparate del turismo y el despliegue territorial en vísperas de las municipales
Moreno crea una vicepresidencia para Vox casi calcada a la que dio a Cs. El reparto se aleja modelo de otras comunidades y, por primera vez, los ultras gestionarán Justicia











