Vox se erigió como uno de los grandes ganadores de las elecciones en Andalucía el pasado domingo: está en posición de entrar en el Gobierno al haber perdido el PP de Juanma Moreno la mayoría absoluta, y eso ya es un triunfo para los de Abascal. Pero lo cierto es que, una semana después de las elecciones, se ve que en la cadena de elecciones que suma Castilla y León, Extremadura y Aragón el partido se ha estancado como tercera fuerza, igual que a nivel nacional, y la ligera subida por ejemplo en el caso andaluz, a un 14% de los votos, deja a Vox lejos de cifras que sí alcanzan otros partidos de su espacio en varios países de la UE. Eso sí, esos datos, siendo más flojos que los de sus aliados, le sirven para entrar en los gobiernos, cosa que no pasaba cuando estaba en claro auge.El politólogo Edu Bayón explica a 20minutos que Vox sí ha pasado ya "por una fase de crecimiento" y asegura que a nivel de elecciones generales podrían situarse en un 18%, que son igualmente, dice, "unos resultados a tener en cuenta, aunque estén un poco lejos igual de la media europea o de la situación en Portugal mismamente". Pero esa foto de los de Abascal, cuenta Bayón, se debe a varios motivos. "El primero yo creo que es que el PP está en la oposición a nivel nacional, estatal, y no tiene tanto desgaste como partidos conservadores que están ocupando el poder en otros países de Europa. Y luego creo que tiene que ver también con la propia descentralización del Estado español, que genera poder territorial, en este caso muy significativo para el Partido Popular", resume."De hecho fue también ese el motivo por el que Podemos no sorpasó en su momento al PSOE". Asimismo, añade el politólogo Vox "no ha experimentado un cambio de liderazgo que permita ensanchar el espacio, un poco vinculado también a lo que comentaba de la situación dentro del bloque de la derecha". Esa ampliación del voto potencial, termina Bayón, es algo que Abascal no ha conseguido y que sí se ve en Francia, Alemania o Países Bajos.Por su parte, Adrián Caballero, politólogo y profesor asociado en la Universidad Autónoma de Barcelona y director de Simple Política, comenta que Vox, en realidad, "no se hunde" pero "juega en otra liga diferente" a Le Pen o Meloni "porque el sistema español es distinto", matiza. En general, añade "Vox está en un segundo momento de expansión" más desde los gobiernos que desde una crecida en votos porque, reconoce Caballero, "no está devorando al PP como por ejemplo sí devoró Meloni al Forza Italia de Berlusconi". La clave en la dinámica de Vox, concluye después de todo el politólogo, está en el hecho de que "van a ser claves para la gobernanza"."Pero también hay que tener en cuenta otra cosa. En las cuatro autonomías va a conseguir ser determinante para la gobernanza. Y además sabemos que tiene, por ejemplo, un concepto como el de la prioridad nacional, que no solo es aceptado por el electorado de Vox, sino que se habla de que un 46% de los españoles está de acuerdo con cómo suena la música", por lo que Vox tiene ahora "mucha fuerza para imponer" su agenda. Así, Caballero concluye diciendo que lo fundamental a futuro para ver si los de Abascal se fortalecen o no pasará por "la estrategia que tome el PP". El estancamiento de Vox contrasta con las posiciones de otros aliados. Italia y Países Bajos son dos buenos ejemplos de la consolidación de la derecha radical. Giorgia Meloni se ha convertido en el baluarte de la familia política en Europa, sobre todo después de la caída de Orbán en Hungría. Su partido, Fratelli D'Italia, ganó las elecciones en 2022 con un 26% y ya se ha convertido el suyo en uno de los gobiernos más estables del país desde la era Berlusconi. Aunque ha sufrido algunas derrotas a nivel regional frente a la coalición de izquierdas, Fratelli sigue liderando los sondeos de las legislativas y ya está en un 30% de intención de voto.En territorio neerlandés la dinámica es parecido: el PVV de Geert Wilders, otro de los dirigentes más importantes de la derecha radical europea, ganó las elecciones el pasado año con un 23,5% de los votos, el partido formó parte de un Ejecutivo débil que cayó en junio del pasado año por diferencias respecto a la política migratoria. Ahora, con los liberales en el poder, el PVV mantiene fuerza electoral en los sondes, que les sitúan todavía en un 23% de los sufragios.Francia camina hacia las presidenciales de 2027 con RN liderando las encuestas. El partido de Marine Le Pen y Jordan Bardella ya se convirtió en la formación más votada en toda la UE en las europeas de 2024, aunque después en las legislativas del mismo año recibió un duro batacazo. A nivel comunitario obtuvo más de un 31% de los votos, pero ahora de cara a las presidenciales los sondeos ya les sitúan en torno a un 35% bajo un mensaje más cercano a las clases medias, de claro contenido antiinmigración pero también centrado en frenar la crisis económica y política que atraviesa el país. Además, la inhabilitación de Le Pen posiciona a Bardella como candidato y RN quiere que el perfil joven y alejado de la vieja política les dé el impulso definitivo y rompa el cordón sanitario existente hasta ahora a nivel nacional (que no local o regional).En Alemania la fuerza de AfD ya es innegable pese al cordón sanitario que existe. Las últimas elecciones parlamentarias sirvieron para que el partido más radical en ese campo alcanzara el 20,8% de los votos, su mejor marca de siempre; eso sí, es una formación vetada: la CDU de Friedrich Merz no quiere ni negociar con ellos. Pero eso no evita que sigan creciendo; algunas encuestas, de hecho, ya les sitúan como primera fuerza con hasta un 26% de los sufragios. Cabe recordar, no obstante, que AfD no es un socio directo de Vox, pues forma parte del grupo político de Naciones Soberanas en el Parlamento Europeo, la familia más a la derecha en la Eurocámara.En Portugal, como en España, el freno a la derecha radical es más claro, pero Chega está marcando sus mejores resultados históricos y logró en 2025 ser segunda fuerza en las parlamentarias y en 2026 en las presidenciales, con datos también bastante por encima de los que marca Vox. Es más, también le han terminado haciendo un cordón sanitario. Con todo, su tendencia parece imparable: André Ventura alcanzó el 22,8% en los comicios parlamentarios, pasó a segunda vuelta en las presidenciales y ahora los sondeos les consolidan en un 26%, también en segunda posición. Es más, son la oposición más clara al Ejecutivo de los conservadores del PSD con el apoyo externo de los socialistas.Datos muy elevados... que no dan gobiernosAustria, Suecia o Polonia también son buenos ejemplos. El FPÖ austriaco ganó las últimas elecciones con solvencia, pero no gobierna porque se formó entonces una coalición de liberales, conservadores y socialistas que ahora sigue a la baja. En 2024 la formación de Herbert Kickl logró el 28,9% y ahora los sondeos ya les disparan hasta el 36%. Pero, además, el partido lleva en cabeza desde 2022 pese a que no ha logrado todavía liderar el Ejecutivo central; también se proclamó vencedor de las últimas elecciones europeas.Por otro lado, los Demócratas Suecos, que forman parte del Gobierno junto a los conservadores, lograron un 20,5% en el último paso por las urnas, y sí son un partido que en las encuestas parecen estancados en el 21% de los sufragios. El caso polaco es peculiar: Ley y Justicia perdió las últimas elecciones legislativas frente a la coalición liderada por Donald Tusk, actual primer ministro, pero incluso en esa derrota logró un 36% de los votos frente al 37% de Tusk. Ya en las presidenciales del año pasado, el candidato de derecha radical, Karol Nawrocki obtuvo el 50,89% de los sufragios mientras que el alcalde liberal de Varsovia, Rafal Trzaskowski, se quedó en el 49,11%.Eso sí, la falta de impulso grande de Vox contrasta con su presencia en los gobiernos: no se dispara, pero manda. El partido de Abascal está lejos de sus socios. Tuvo un 9,6% en las europeas, alrededor de un 12% en las generales del 2023 y ahora en torno a un 14% en Andalucía. Son datos bajos en comparación, pero el freno no le impide entrar en el poder, como ha hecho recientemente en Aragón y Extremadura, o como prevé hacer una vez que se celebren de nuevo elecciones generales -para las que la mayoría de sondeos sí dan una suma suficiente entre PP y Vox-.En esa estrategia Vox está centrando su discurso en la cuestión migratoria -con el plan de prioridad nacional, por ejemplo- y en temas cercanos al sector primario, abandonando mensajes radicales por ejemplo sobre el colectivo LGTBI o sobre el feminismo, que en otros momentos si estuvieron en primera línea de su narrativa. Pese a ser ya parte del poder operativo en España, Vox sigue buscando la manera de romper la barrera electoral del 15%, algo que ve cómo los aliados que tiene por Europa sí hacen... algunos incluso con creces.