Es el descontento de muchos ciudadanos ante la falta de respuestas de los partidos de gobierno lo que hace crecer a la ultraderecha

Vox ha sido el gran triunfador de las elecciones celebradas este domingo en Extremadura. En solo dos años, ha pasado del 8% al 17% de los votos y de 5 a 11 escaños, ganando 40.000 sufragios (en 2019, ni siquiera consiguió entrar en la Asamblea). El PP ha ganado un escaño, pero

aria-guardiola-en-extremadura-ante-la-junta-directiva-del-pp.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/elecciones-extremadura/2025-12-22/feijoo-valora-la-victoria-de-maria-guardiola-en-extremadura-ante-la-junta-directiva-del-pp.html" data-link-track-dtm="">se ha quedado lejos de la mayoría absoluta a la que aspiraba y ha perdido 8.000 votos con respecto a mayo de 2023. Mientras, el PSOE se ha desplomado, perdiendo 10 diputados. El meritorio ascenso de Unidas por Extremadura no ha compensado por la izquierda la debacle socialista.

Resulta paradójico que el vencedor moral de unas elecciones autonómicas sea un partido que no cree en el Estado de las Autonomías y aspira a derogarlo si tiene mayoría suficiente para hacerlo. Pero aún lo es más que la estrella de la campaña de Vox haya sido su líder nacional, Santiago Abascal, quien no se presentaba a los comicios. No solo ha protagonizado más de una docena de mítines, sino que figuraba junto al candidato de su partido en los carteles electorales, en un intento de compensar que este fuera casi desconocido en su propia tierra.