La "prioridad nacional" y el voto antiSánchez se han quedado cortos en Andalucía. Vox solo ha sumado un escaño con respecto a las elecciones regionales de 2022 —de 14 pasa a 15— y ha crecido un raquítico 0,35% en términos de porcentaje de voto, con el 99% escrutado. En otras palabras, este 17 de mayo han elegido la papeleta de los ultraderechistas muy pocos andaluces más que en los comicios anteriores. El relato de ascenso eterno de Vox —el crecimiento meteórico y sin fisuras— se rompe de sopetón. Los de Manuel Gavira y Santiago Abascal han comprobado, en tierras andaluzas, que tienen un techo.PublicidadDe nuevo tomando como referencia el porcentaje de voto, el partido de extrema derecha es tercera fuerza en todas las provincias excepto en Almería, donde es segunda empatada a tres escaños (su mejor marca) con el PSOE. Tampoco es tercera en Cádiz y Sevilla, dos territorios donde cae a la cuarta posición superada por Adelante Andalucía. En términos generales, del 13,47% de votos de 2022 (496.618 electores) pasa al 13,82% (574.396). Los de Abascal se han impuesto este 17-A únicamente en un municipio de los 785 que componen la comunidad. Ha sido en el almeriense pueblo de Rioja. Pese al estancamiento, el resultado del PP, que se ha quedado a dos escaños de la mayoría absoluta, da a Abascal las llaves del Palacio de San Telmo. Solo si Vox quiere gobernará Moreno Bonilla.Es imposible, en cualquier caso, no extraer una lectura estatal de cualquier resultado de Vox. Sea donde sea. Los de Santiago Abascal son precisamente eso: los de Santiago Abascal. En ninguna fuerza política de las que concurren habitualmente a los distintos comicios autonómicos tiene tanta presencia su líder nacional. En Andalucía, el partido ha ofrecido todos los días de campaña declaraciones de su jefe supremo desde distintos puntos de Andalucía. Lo ha hecho en dos formatos: atención a medios a las 13 horas desde distintos puntos de la comunidad y mítines compartidos con el candidato a última hora de la tarde.Por lo tanto, la pérdida de fuelle es de Gavira, pero sobre todo de Abascal. Castilla y León fue un primer aviso. También allí Vox sumó solo un escaño más que en las anteriores elecciones, pero creció por encima del punto en porcentaje de voto. Además, la porción del pastel que se quedó Vox en la región que preside el popular Alfonso Fernández Mañueco es de casi el 19%, mientras que en Andalucía se sitúa en el 13,82%. Si, como parecía, el anhelo de la extrema derecha era aproximarse paulatinamente al 20% en los distintos territorios, en tierras andaluzas tenía campo por recorrer y no lo ha hecho. Frenazo.En ningún momento ha conseguido Vox imponer sus marcos ni sus debates en la campaña electoral. El discurso de la "prioridad nacional", que funcionó en Extremadura o Aragón, no ha gozado del mismo éxito en Andalucía. Lo que dicen los números es que no se han marchado votantes del partido de Abascal, pero que prácticamente tampoco han llegado nuevos. Muy pocos; unos 80.000. En una carrera electoral que, a la postre, ha acabado moviéndose en las coordenadas del andalucismo, el discurso de Vox —cortado por el mismo patrón en todas las regiones de la península— ha quedado algo fuera de juego. Abascal —con Gavira de acompañante— ha transitado en solitario el carril argumental que generó desde la madrileña sede de Bambú.PublicidadAndalucía cierra el círculoVox se hizo mayor, precisamente, en unas elecciones andaluzas. La extrema derecha española irrumpió en un parlamento autonómico, por primera vez, en 2018, cuando logró diez escaños y pudo condicionar el primer gobierno de Moreno Bonilla. No se trató de un pacto para formar parte del Ejecutivo —aquel gobierno lo conformaron el PP y Ciudadanos—, pero sí se tradujo en un documento que influía directamente en la acción del presidente popular al frente de la Junta de Andalucía. Fue, por lo tanto, un éxito para Vox.También lo fue —aunque más agridulce— el resultado de 2022 . Los de Abascal pasaron del 10,97% de los votos al 13,46%. De 12 inquilinos de la cámara andaluza, a 14. Sin embargo, la absoluta del PP los dejó sentados en sus escaños sin posibilidad de incidir. Este 17 de mayo, la formación ha podido intuir más que nunca dónde están sus límites. En Andalucía irrumpió Vox en la política española y en Andalucía ha dado sus primeras muestras claras de desgaste, aunque no lo reconozcan así en el partido.Tanto Abascal como Gavira han valorado los resultados. Uno, desde Sevilla; el otro, desde Madrid. Los dos han sacado pecho del "más de medio millón de votantes", pero lo cierto es que el motivo de alegría no era ese.(Habrá ampliación)
Vox logra un escaño más que en 2022, pero se estanca en porcentaje de voto
La extrema derecha solo es segunda fuerza (empatada a escaños con el PSOE) en Almería.














