"Aquí hay probablemente un par de miles de personas. Si cada uno de vosotros puede convencer a otras cinco, arrasamos en El Ejido, ganamos en Almería y conseguiremos determinar el próximo gobierno de la Junta de Andalucía". La arenga la pronunciaba un Santiago Abascal con el rostro visiblemente cansado tras una campaña por toda Andalucía en la que no se separó de Manuel Gavira un solo minuto. Vox se jugaba mucho más que unos escaños en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas. Se trataba de demostrar si podía convertirse en llave del Gobierno de la Junta o si seguiría cuatro años más como mero espectador. El resultado final ha sido suficiente para condicionar a un Juanma Moreno que se ha quedado a las puertas de la mayoría absoluta. Quedó pendiente dominar Almería, aunque a pequeña escala se ha conseguido. A falta de unas décimas por escrutar, la radiografía apunta a un crecimiento hasta superar los 575.000 votos, unos 78.600 más que hace cuatro años. En el mapa, ese avance admite varias lecturas. La más contenida señala que el partido solo ha logrado imponerse en una plaza de valor más bien simbólico, la localidad de Rioja, en Almería, con apenas 1.600 habitantes censados. Pero otra lectura, más amplia, refleja un crecimiento extendido en numerosos territorios de la comunidad: logrando ser la segunda fuerza más votada en 43 localidades. Históricamente, el voto a Vox se concentra con mayor intensidad en determinadas zonas del litoral con alto porcentaje de población inmigrante y en áreas de fuerte actividad agrícola intensiva, donde el partido obtiene resultados relativamente más altos en comparación con el conjunto de Andalucía. Se trata de un terreno ya abonado donde la formación, aprovechando lo ocurrido en otras comunidades, ha desplegado el concepto de "prioridad nacional". Ese mensaje ha calado con especial fuerza en la provincia de Almería, donde uno de los objetivos era adelantar al PSOE, algo que ha conseguido con una ventaja de 5.100 votos y el 23,21% de los sufragios, lo que se traduce en un empate a tres escaños en el reparto provincial. El caso más representativo es el Poniente Almeriense y el área metropolitana, sobre todo, donde la formación ha obtenido la segunda plaza a la zaga del PP en Adra, Berja, Alcolea, Balanegra, El Ejido, Vícar, La Mojonera, Roquetas de Mar, Enix, Huércal de Almería, Benahadux, Níjar, Turrillas, Sorbas, Benizalón, Laroya, Cóbdar, Antas, Bayárcal, Tabernas y Vera. También ha logrado irrumpir con fuerza en el Campo de Gibraltar, en Cádiz, entrometiéndose entre las dos marcas del bipartidismo en Los Barrios y Algeciras; en el primer caso por apenas 42 votos y en el segundo por 2.675. En esta zona, el peso del desempleo estructural, la presión fronteriza y la convivencia son los que constituyen un contexto especialmente receptivo para su discurso. En Huelva, el comportamiento electoral se concentra especialmente en municipios como Lepe, Cartaya, Palos de la Frontera y Lucena del Puerto, con resultados más destacados en el entorno agrícola del litoral y la costa occidental. En Córdoba obtienen una solitaria victoria en Lucena. En Granada, el patrón se repite en zonas como Almuñécar, Albuñol, Lújar y Carataunas, con mayor peso en áreas del litoral y localidades de interior con menor densidad de población. En Málaga, los de Abascal se han hecho fuertes en municipios de la Costa del Sol como Casares, Manilva, Estepona, Benahavís y Mijas. Pero también en el Valle del Guadalhorce, en Alhaurín el Grande y Coín. Y en la Axarquía, en municipios más pequeños, como Arenas, Canillas de Albaida, Cómpeta, Frigiliana. Por el contrario, Vox obtiene sus peores registros en el interior andaluz, especialmente en la campiña sevillana, el interior de Córdoba, la provincia de Jaén, la Sierra de Huelva y la Alpujarra granadina; todas ellas más fieles a los socialistas. Las expectativas han marcado la trayectoria de Vox en las dos últimas elecciones autonómicas andaluzas y han vuelto a sobrevolar estos comicios. Si en 2018 la formación ultraconservadora irrumpió contra todo pronóstico con 12 escaños y se convirtió en la palanca del cambio político que llevó a Juanma Moreno a la Junta en coalición con Ciudadanos, en 2022 el partido sufrió el efecto contrario. Las encuestas situaban a la paracaidista Macarena Olona cerca de entrar en el Gobierno andaluz, pero el resultado final —14 diputados— terminó sabiendo a poco al no resultar decisivos para la gobernabilidad habida cuenta de los 58 del PP, tres por encima de la absoluta. Aquella noche electoral dejó una sensación amarga en una formación que había alimentado durante semanas la expectativa de tocar poder en San Telmo. La diferencia entre ambas citas fue de 100.000 votos. La cita en la que Abascal irrumpió a caballo por los llanos de El Cuervo de Sevilla junto a Morante como rompedora estrategia de comunicación política 396.607 (11,14 %), mientras que cuatro años más tarde, ya sin el juez Francisco Serrano al frente, los sufragios ascendieron a 496 618 (13,47 %). La lectura cambia un trecho si lo que se miran son los mapas, pues el papel de tercer partido de Vox siempre le ha hecho quedar relegado a esa posición en la práctica totalidad de la geografía andaluza, en permanente gresca con el PSOE. Obviando aquel 2015 en el que un todavía embrionario proyecto político cosechaba tan solo 18.017 papeletas, un número demasiado bajo para optar a nada, en 2018 los de Abascal solo se impusieron en El Ejido (Almería), al tiempo que en 2022 no consiguieron ser primera fuerza en ninguna localidad, perdiendo ese municipio en favor de los populares. De hecho, el mejor resultado de Vox en Andalucía fue en las generales de 2019, cuando fue la fuerza más votada en 21 municipios andaluces. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, nueve de los diez municipios españoles de más de 20.000 habitantes con menor renta per cápita —por debajo de los 7.000 euros anuales— se encuentran en Andalucía. En esos comicios, Vox logró imponerse en localidades como Adra, Vícar y Níjar (Almería), Isla Cristina (Huelva) y Alhaurín el Grande (Málaga). Además, quedó en segunda posición en otros municipios como Los Palacios y Villafranca (Sevilla), Barbate, Sanlúcar de Barrameda y Arcos de la Frontera (Cádiz). Esta vez, en Vox han optado por la prudencia y han tratado de rebajar las expectativas internas para evitar una posible decepción en la noche electoral. Las encuestas apreciaban un crecimiento con Manuel Gavira como candidato, sin embargo, una probable reedición de los 14 escaños dictaba una estrategia de ánimos calmados, sin la euforia expresada en otras ocasiones en las que los vientos de cola les han impulsado en los sondeos. Con todo, en la formación hace mucho tiempo que se desconfiaba y se marcaba distancia públicamente de las previsiones que marcan las empresas demoscópicas, ciñéndose a los trackings internos para tomar el pulso a la calle, que esta vez ha dado un aldabonazo a su proyecto.
La otra noche de Vox: desbanca al PSOE en 43 municipios
La formación convence con 78.600 votos más que hace cuatro años, se erige llave de Gobierno y escapa del fiasco de las expectativas que fulminaron a Macarena Olona













