La retórica de los populares en Cataluña es una mezcla tóxica entre la desconfianza por las instituciones y la intranquilidad por la seguridad ciudadanaJuan Fernández, secretario general del Partido Popular de Cataluña.Quique García (EFE)Pedro Sánchez practica la corrupción política porque está gobernando gracias a la compra de los votos de los partidos nacionalistas. Con esta rotundidad lo formuló Juan Fernández —diputado en el Parlament, secretario general del PP catalán desde el sábado pasado— este miércoles en el informativo Mésnit de Televisió de Catalunya. Fue instructivo escuchar la entrevista en el plató, mientras los compañeros de mesa de análisis nos enviábamos mensajes pasmados. Cuando acabó de fijar este mensaje, la periodista Marina Romero repreguntó: lo que él estaba calificando de corrupción, ¿no era acordar con otros partidos para formar una mayoría que le permitiese gobernar? No. Repitió la misma expresión: el gobierno Sánchez practica la corrupción política. Fernández —unos 40 años, cargos institucionales desde los 21, crecido en la sombra del populista alcalde de Badalona— contestó sembrando inquietud con un ejemplo sobre las consecuencias de esta compra de votos a ERC y a Junts. “¿Buscar mayorías significa desmantelar la Guardia Civil y la Policía Nacional en Cataluña para poner en peligro la seguridad de los catalanes?”. Insistió porque es uno de sus temas estrella desde que saltó de la política municipal a la autonómica. “Eso es comprar votos, eso es corrupción política y eso lo que significa es poner en peligro a los ciudadanos de Cataluña. Porque en el momento en el que debilitas las fuerzas policiales, en el momento en el que estás reduciendo la presencia policial, están poniendo en peligro a las personas que viven en barrios y ciudades de Cataluña donde la seguridad es ahora mismo el problema más importante”. Al cabo de unos segundos explicó cómo se estaba produciendo de facto ese desmantelamiento: 3.200 bajas que no se cubren. Ese adelgazamiento de las fuerzas de seguridad estatales, más que a la ausencia de vocación porque es difícil promocionar o al despliegue consensuado de los Mossos d’Esquadra para que sea policía integral, respondería a una torticera decisión. Así explota un viejo resquemor de altos mandos y sindicatos tirando a ultras y, sobre todo, inocula el miedo que engorda al monstruo de la desconfianza con el Estado, como él mismo proclamó en el Parlament: “Están más preocupados por expulsar policías de Cataluña que por expulsar delincuentes”. Hace pocos meses Fernández, tras una visita a un lugar tan complejo como es el pueblo de frontera de La Jonquera, explicó qué haría para revertir esta dinámica: “Debería declararse Cataluña como una región de especial singularidad para hacerla más atractiva. Sería una medida viable porque la situación de seguridad que vive hoy el territorio es efectivamente singular. Hace unos años esta categoría se aplicaba en el País Vasco por la lucha contra el terrorismo”. La desconfianza con la mecánica democrática, siguiendo la lógica de su discurso, estaba tóxicamente mezclada con la intranquilidad por la crisis de seguridad favorecida por decisiones políticas. En el plató, fuera de focos, atento, lo esperaba un colaborador de confianza. Es revelador recorrer su trayectoria porque es un caso práctico, de manual, de una deriva que también explica cómo ha acabado compactándose el bloque conservador que acumula poder. De UPyD a Societat Civil Catalana en el procés, luego con Vox cuando los de Abascal llegaron al Parlament y ahora en el PP con contrato en la Diputació. No hay incoherencia. Más bien cuestión de nombres: en el magma que se presentaba como constitucionalista había nacionalismo. Mucho. Como en el discurso de Juan Fernández del pasado miércoles. El problema es que, a efectos prácticos, con ese posicionamiento, los conservadores hacen campaña por los extremistas. Durante 23 minutos resultó imposible distinguir si hablaba un dirigente del PP o era de Vox. Archivado EnOpiniónPP CataluñaXavier García AlbiolERCJuntsxCatGuardia CivilPolicía NacionalSeguridad ciudadanaMossos d'EsquadraCataluñaLa JonqueraProcés Independentista CatalánVoxExtrema derecha
El PP hace campaña por Vox
La retórica de los populares en Cataluña es una mezcla tóxica entre la desconfianza por las instituciones y la intranquilidad por la seguridad ciudadana









