El PP y Vox parece que han aprendido la lección del fiasco de las elecciones del 2023. Pedro Sánchez logró más votos de los esperados en la recta final de aquella campaña con el argumento de que solo él podía parar la llegada de la ultraderecha al poder. La alusión de Santiago Abascal de que iba a fijar un 155 permanente en Catalunya provocó un crecimiento de votos hacia el PSC que contribuyó decisivamente a la victoria de Sánchez. Esto ya no volverá a pasar. La estrategia del PP y de Vox pasa por moderar el discurso e intentar que la formación de Abascal ya no suscite tanto miedo en algunas capas del electorado.Ambos partidos han llegado a una misma conclusión: el ruido de su confrontación solo beneficia al PSOE y de lo que se trata es de trasladar a sus votantes una imagen de normalidad. Queda muy lejos el discurso de Alberto Núñez Feijóo de hace un año cuando dijo en el congreso nacional de su partido que su intención era gobernar en solitario con acuerdos puntuales con otras formaciones. Después del ciclo electoral autonómico, que le ha llevado a pactar con Vox en Extremadura, Aragón y Castilla y León, el PP ha cambiado su discurso en relación con la formación de Abascal y, como dijo el propio Núñez Feijóo en el programa El Hormiguero de Antena 3, “no hay que demonizar a Vox”. Y, si había dudas, añadió que no se podía desprestigiar al tercer partido político de España. Esta pasada semana, la portavoz del PP, Ester Muñoz, iba un poco más allá en una entrevista en La Razón: “Hace mucho que pactar con Vox no penaliza”. Ha sido muy significativo estos últimos días, por ejemplo, como, cuando el PP ha lanzado la idea de “pasar página” respecto al secesionismo en Catalunya, ningún dirigente de Vox ha salido en público para censurarles el cambio de rumbo.Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal en una reunión del 2023Dani DuchPor eso, a pesar de los problemas que está teniendo Juan Manuel Moreno Bonilla para ser investido presidente de la Junta, no tengan ninguna duda de que la sangre no llegará al río. Vox entrará en el gobierno autonómico como lo ha hecho en las anteriores comunidades. Y Feijóo y Abascal tratarán de que estos gobiernos de coalición funcionen sin estridencias como mejor campaña de imagen de lo que podrá ser su gobierno en España.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992