Los 40 y tantos golpesEl partido de Abascal vive �nicamente de las expectativas, lastrado por su oscurantismo econ�mico y la falta de autocr�tica. Pensaron que el �xito consist�a en ser como Trump, cuando es ser como BardellaActualizado Viernes,

mayo

10:41Audio generado con IALa agon�a del Psoe, la par�lisis bobalicona de sus socios de Gobierno y la espera de un PP que se parece cada vez m�s al sudario de Pen�lope con el que quiere cubrir a S�nchez difuminan la realidad de Vox: un partido que empieza a dar se�ales de agotamiento. Su porcentaje de votos recogido en las encuestas es optimista para una fuerza opositora, pero nunca para un asalto al poder, como s� se detecta en partidos similares en el extranjero. La explicaci�n est� en sus errores estrat�gicos, la falta de ambici�n y la ausencia de autocr�tica. Si Vox no es visto como un fracaso es sencillamente porque est� rodeado de fracasados.�Libera esto a Espa�a de la presi�n de la derecha populista? En absoluto. Esta puede ganar aqu� pero si lo hace, ser� con otras siglas, con un l�der joven y consciente de que la pr�xima crisis no vendr� de una guerra cultural, sino del conflicto intergeneracional. Vox vive �nicamente de las expectativas, lastrado por su oscurantismo econ�mico y la falta de imaginaci�n. El discurso ultra de los a�os 30 se fundamentar� en las particularidades de cada pa�s y el cabreo juvenil, no en una alianza global contra la izquierda. Mientras tanto los de Abascal miran a Estados Unidos como referente -algo que tambi�n hacen los progresistas-, cuando el futuro del populismo tiene un escenario mucho m�s prometedor: Francia.La derecha nacionalista del ma�ana es la de Jordan Bardella, incluso por encima de Meloni. El presidente de Agrupaci�n Nacional tiene 30 a�os y or�genes extranjeros, es pr�fugo de la universidad y cuenta con 2,3 millones de seguidores en TikTok. Gusta porque parece real y no alguien casposo y dise�ado por la IA de un spin doctor elitista. Beneficiado por el traspi� judicial de Marine Le Pen, este pol�tico puede hacer que la extrema derecha sea pronto hegem�nica en el segundo pa�s m�s grande del euro.Al contrario que Abascal, Bardella supo leer muy bien que la uni�n con Donald Trump era artificiosa y no le daba ning�n r�dito. �C�mo entonces pudieron pensar en Vox que les iba a beneficiar la loa a un tipo que impon�a aranceles a sus agricultores y empresarios? Ni abrieron la boca. Bardella supo que para su electorado es mejor ser antes franc�s que facha. Por eso abandon� indignado la fiesta trumpista del a�o pasado cuando Steve Bannon hizo el saludo nazi, conden� la guerra comercial contra Europa y defendi� ante Trump una Francia no alineada. Abascal no tuvo ese coraje ni tampoco esa visi�n.Trump y Bardella -que podr�an ser abuelo y nieto- ascendieron al poder de sus maquinarias por caminos opuestos. El americano radicaliz� un partido tradicional, mientras que el franc�s modera un movimiento ultra nacido en la marginalidad. Como cuenta el periodista Henri Astier, su gran activo pol�tico es seducir a los j�venes con ingresos, un segmento de poblaci�n antes inaccesible para Le Pen. Es decir, el partido se ensancha m�s all� del voto obrero y de la clase media decepcionada con la globalizaci�n.Bardella crea una marca nacional, mientras que Vox no pasa de ser una franquicia de hamburgueser�as.