Los 40 y tantos golpesEl partido de Abascal no alcanzar� nunca la mayor�a. Si en Espa�a alg�n d�a gana la derecha populista lo har� con otras siglas y un candidato joven y desacomplejado Actualizado Jueves,
mayo
23:02Audio generado con IALa agon�a del Psoe, la par�lisis bobalicona de sus socios de Gobierno y la espera de un PP que se parece cada vez m�s al sudario de Pen�lope con el que quiere cubrir a S�nchez difuminan la realidad de Vox: un partido que empieza a dar se�ales de agotamiento. Su porcentaje de votos recogido en las encuestas es optimista para una fuerza opositora, pero nunca para un asalto al poder, como s� se detecta en partidos similares en el extranjero. La explicaci�n est� en sus errores estrat�gicos, la falta de ambici�n y la ausencia de autocr�tica. Si Vox no es visto como un fracaso es sencillamente porque est� rodeado de fracasados.�Libera esto a Espa�a de la presi�n de la derecha populista? En absoluto. Esta puede ganar aqu� pero si lo hace, ser� con otras siglas, con un l�der joven y consciente de que la pr�xima crisis no vendr� de una guerra cultural, sino del conflicto intergeneracional. Vox vive �nicamente de las expectativas, lastrado por su oscurantismo econ�mico y la falta de imaginaci�n. El discurso ultra de los a�os 30 se fundamentar� en las particularidades de cada pa�s y el cabreo juvenil, no en una alianza global contra la izquierda. Mientras tanto los de Abascal miran a Estados Unidos como referente -algo que tambi�n hacen los progresistas-, cuando el futuro del populismo tiene un escenario mucho m�s prometedor: Francia.La derecha nacionalista del ma�ana es la de Jordan Bardella, incluso por encima de Meloni. El presidente de Agrupaci�n Nacional tiene 30 a�os y or�genes extranjeros, es pr�fugo de la universidad y cuenta con 2,3 millones de seguidores en TikTok. Gusta porque parece real y no alguien casposo y dise�ado por la IA de un spin doctor elitista. Beneficiado por el traspi� judicial de Marine Le Pen, este pol�tico puede hacer que la extrema derecha sea pronto hegem�nica en el segundo pa�s m�s grande del euro.Al contrario que Abascal, Bardella supo leer muy bien que la uni�n con Donald Trump era artificiosa y no le daba ning�n r�dito. �C�mo entonces pudieron pensar en Vox que les iba a beneficiar la loa a un tipo que impon�a aranceles a sus agricultores y empresarios? Ni abrieron la boca. Bardella supo que para su electorado es mejor ser antes franc�s que facha. Por eso abandon� indignado la fiesta trumpista del a�o pasado cuando Steve Bannon hizo el saludo nazi, conden� la guerra comercial contra Europa y defendi� ante Trump una Francia no alineada. Abascal no tuvo ese coraje ni tampoco esa visi�n.Trump y Bardella -que podr�an ser abuelo y nieto- ascendieron al poder de sus maquinarias por caminos opuestos. El americano radicaliz� un partido tradicional, mientras que el franc�s moder� un movimiento ultra y marginal. Como cuenta el periodista Henri Aslier, su gran m�rito pol�tico es seducir a los j�venes con ingresos, un imposible antes para los Le Pen. Es decir, el partido se ensancha.Bardella crea una marca nacional, mientras que Vox no pasa de ser una franquicia de hamburgueser�as.






