Lo anunció Alberto Núñez Feijóo al filo de las diez de la mañana de este jueves, varias horas antes de hacerse oficial, durante un curso de verano: el PP y Vox habían cerrado un acuerdo en Andalucía. Solo quedaba pactar el papel de la ultraderecha en el próximo gabinete de Juan Manuel Moreno. La confirmación llegó poco antes de la segunda votación de investidura: “prioridad nacional” y Gobierno de coalición. El penúltimo bastión del autodeclarado “PP moderado” ha caído y ha confirmado la dependencia que los de Feijóo tienen de Santiago Abascal y su partido.

En realidad es la segunda vez que Moreno se sirve de Vox para gobernar. En 2018 perdió las elecciones contra Susana Díaz, pero sumó con Ciudadanos y los ultras para desbancar al PSOE. Los siguientes comicios, en 2022, le catapultaron hasta una mayoría absoluta achacable a la casualidad aritmética que hizo que un puñado de votos bien distribuidos le dieran cuatro diputados en el último suspiro del recuento.

Este 2026, la moneda cayó del otro lado. Moreno no ha sido el único barón autonómico del PP que pensaba tener en su mano la mayoría absoluta. Antes que él se sometieron a las urnas María Guardiola, Jorge Azcón y Alfonso Fernández Mañueco, con el convencimiento de poder desembarazarse de sus aliados naturales y de alcanzar ese paraíso para un político que es tener el control parlamentario total.