El restaurante Horcher se ha visto obligado a cerrar temporalmente sus puertas este verano, debido a unas obras estructurales que afectan al edificio en el que se halla ubicado.Los trabajos de reforma de este inmueble se encuentran en la calle de Valenzuela y no en la fachada del establecimiento, situada en la se�orial avenida de Alfonso XII, justo enfrente del Parque del Retiro.Los operarios de la empresa Kalam -experta en rehabilitaci�n de fincas y restauraci�n del patrimonio- trabajan a contrarreloj para terminar lo antes posible las tareas de rehabilitaci�n.Las actuaciones afectan al armaz�n de la propiedad y se centran en intervenir la fachada exterior y la del patio interior con el objetivo de reforzar las vigas y la estructura del bloque. �No ha habido otro remedio. Se nos ca�a el edificio�, comenta resignado uno de los residentes.Cancelaci�n de reservasAnte esta situaci�n, el restaurante Horcher -uno de los cl�sicos de la capital- ha tenido que cancelar numerosas reservas y avisar a muchos comensales asiduos a su cocina austroh�ngara.�Queremos insistir en que no se trata de ning�n cierre, sino de una suspensi�n temporal ajena a nosotros. Nuestros clientes han entendido perfectamente el problema y nos han mostrado todo su cari�o y su comprensi�n�, declara a GRAN MADRID Elisabeth Horcher, la bisnieta de Gustav Horcher, que abri� en 1904 su primer espacio en Berl�n.Est� previsto que los trabajos finalicen en el mes de octubre, aunque algunos residentes no son tan optimistas: �A m� me parece que esto va para largo. Veremos a ver si se pueden comer el turr�n en el restaurante�, afirma un vecino.La fachada del restaurante en la calle Alfonso XII.A. NAVARRETELos responsables de Horcher han colaborado en todo momento para que las obras de remodelaci�n se lleven a cabo lo antes posible. El negocio ha tenido que realizar algunos cambios en los muebles de la cocina para adaptarse a la reforma, pero ya est� trabajando para su retorno.�Estamos enfocados en la vuelta a la rutina en el mes de octubre y en seguir siendo los mejores en el trato al cliente. Adem�s, vamos a regresar por todo lo alto en plena temporada de caza, que es muy esperada por nuestros habituales. Llevamos unas temporadas maravillosas en este Madrid que nos deja trabajar tan bien�, insiste Elisabeth Horcher.Esta hostelera es la cuarta generaci�n del negocio familiar, en el que siempre se ha intentado mantener inalterable el concepto que le situ� en la �lite de la hosteler�a.Por el comedor de Horcher han desfilado reyes, esp�as, pol�ticos, arist�cratas, deportistas, empresarios de �xito y artistas como Salvador Dal�, Sof�a Loren, John Wayne o Salma Hayek.La discreci�n es la marca de la casa, ya que sus paredes est�n acostumbradas a custodiar secretos. No en vano sus comedores privados fueron escenarios fundamentales durante la Transici�n, en los que se fraguaron no pocas conspiraciones.Mesas del poderEl comedor fue abierto en 1943 por Otto Horcher, el hijo de Gustav, que traslad� a Madrid su restaurante berlin�s, huyendo de los bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial.En poco tiempo, se convirti� en una de las referencias capitalinas y en el punto de encuentro del establishment, tanto nacional como internacional.El sal�n de Horcher, en una imagen antigua.El restaurante ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, pero manteniendo la esencia para que todo permanezca inmutable: desde el se�orial comedor hasta el servicio de vieja escuela, pasando por sus recetas entroeuropeas en las que la caza es la gran protagonista.En su exclusivo sal�n se pueden degustar recetas como el lomo de corzo, el huevo poch�, el goulash de ternera a la h�ngara o su tradicional Baumkuchen, un postre alem�n.mplos de la gastronom�a de Madrid. El primero de ellos ech� el cierre en 2012 y en su antigua sede se ubica Saddle, otro comedor que pretende modernizar el concepto de las mesas del poder. Zalaca�n sufri� con la crisis del Covid, pero tras una actualizaci�n sigue en forma. Horcher queda con el cl�sico entre los cl�sicos, velando por ese esp�ritu y por el buen vestir a la hora de sentarse a la mesa. Pese a que la corbata ya no es obligatoria, la americana sigue siendo imprescindible para comer en estos salones en los que el tiempo se detiene.
El restaurante Horcher, un cl�sico entre los cl�sicos, cierra temporalmente por las obras de reforma de su edificio
El restaurante Horcher se ha visto obligado a cerrar temporalmente sus puertas este verano, debido a unas obras estructurales que afectan al edificio en el que se halla ubicado.










