El Ayuntamiento de Tossa de Mar (Girona) ha ordenado el cierre de las terrazas de dos restaurantes ubicados al lado de la torre Ses Hores, en el núcleo antiguo del municipio por riesgo de que una de las torres de la muralla "colapse". Los trabajos para la instalación de mallas de protección que se estaban haciendo en esta y la otra torre, la del Guijarral, han dejado al descubierto que el estado de deterioro de la primera es más grave de lo que se pensaba y no habría suficiente con una malla para frenar los escombros en caso de que se derrumbase. Por eso, el consistorio ha decidido ampliar el perímetro de seguridad, cerrando las dos terrazas. El alcalde de Tossa, Martí Pujals, ha explicado que no hacen la actuación para arreglar la muralla sino para garantizar la seguridad. Por otro lado, desde el sector de la hostelería de la localidad han lamentado que esté ocurriendo al inicio de la temporada turística.Los turistas rompen los precintos de seguridadCada dos horas la Policía Local de Tossa de Mar realiza tareas de supervisión en los precintos de la muralla. Y es que se han cerrado parte de los accesos a la zona alta de este equipamiento histórico de la localidad, pero algunos turistas los rompen para poder visitarlo. Los precintos son una de las medidas de seguridad que desde el Ayuntamiento de Tossa de Mar han tomado para evitar riesgos, después de saber que una de las torres corre riesgo de "colapso".El cierre de las dos terrazas tiene como objetivo evitar un riesgo "evidente" en caso de que una de las piedras que forman la corona de la torre cayera. "No estamos hablando de rehabilitar la muralla, esto lleva años de trabajo, estamos hablando de que no se muera nadie", señala el alcalde del municipio.De hecho, el primer edil deja claro que mantendrán la medida hasta que tengan claro cuál es el problema y cómo se puede resolver. Hay que tener en cuenta que se trata de patrimonio del Estado, pero Pujals reconoce que ya han iniciado conversaciones para ponerse manos a la obra y resolver el problema.Todo ello a raíz de una revisión que los técnicos realizaron la semana pasada accediendo a una zona a la que solo se puede entrar con material de escalada. La idea inicial era colocar una malla que sujetara la parte alta —la más ancha— de la torre, para evitar pequeños desprendimientos de piedras.La operación se hizo con normalidad en la torre del Codolar, pero cuando se repitió en la torre de Ses Hores fue cuando los técnicos percibieron que esta se encontraba en peor estado del que pensaban y se tuvieron que tomar medidas de seguridad.Incertidumbre entre la restauraciónEl cierre de estas dos terrazas por el problema con la muralla ha llegado "en el peor momento del año" para la hostelería de Tossa. Y es que la localidad se llena de turistas y multiplica sus habitantes en esta época del año. Muchos trabajadores y propietarios lamentan que no se hubiera detectado antes para haber podido tomar las medidas pertinentes en temporada baja.Pau Berenguer es el responsable de un restaurante que está pegado a la muralla, aunque no está afectado, ya que no se encuentra exactamente debajo de la corona de la torre de Ses Hores, que es donde está el principal problema. Berenguer reconoce que hay "incertidumbre" y espera que no se tenga que ampliar el radio de seguridad, porque probablemente entonces sí tendría que cerrar la terraza.Aun así, deja claro que lo primero es la seguridad de las personas y comprende que se tomen las medidas de seguridad pertinentes para evitar problemas. Pau explica que es "recurrente" tener que limpiar las mesas por las pequeñas piedras que caen de la muralla. "Nos caen piedras cada día, pero es obvio que no es la mejor época del año para que esto ocurra", sostiene.