Las fiestas de san Isidro son una buena excusa para recorrer la zona y probar bocados míticos como los ‘minutejos’ o descubrir los últimos bares abiertos que buscan el calor del vecindario
Existe un lugar de peregrinaje donde llevan desde los años sesenta sirviendo unos sándwiches con patente propia: son de oreja laminada, con un pan de molde finito y con la posibilidad de añadir una salsa picante, de cuya receta no sueltan prenda. Se trata de La Casa de Los Minutejos (Antonio Leyva, 19), llamada así por un juego de palabras de su fundador, Juan Antonio Gutiérrez, que decía que “una oreja son sesenta ‘minutejos’”. Los eslóganes que se inventó para publicitar el negocio y que continúan en carteles dibujados a mano por el local, calaron en el habla popular gracias a frases como “Cómo vas a tener reflejos si no comes ‘minutejos’” y la originalidad y sabor de sus sándwiches empezaron a tener una fama que continúa intacta. Aunque se pueden pedir de uno en uno (por 1,30 euros), estos bocados saben mejor cuando te sirven varios, unos encima de otros. Hoy en día, en su local se mezclan parroquianos del barrio con fanáticos de la oreja que acuden de distintas partes de la ciudad solo por este manjar.







