Los responsables de la bodega Carol llevarán al Ayuntamiento de Barcelona a los tribunales para salvar su cartel de toda la vida. Este garito del Clot trata como la bodega Fermín de la Barceloneta de preservar un elemento patrimonial que pese a no encontrarse oficialmente reconocido es en verdad un signo de identidad de su barrio. Los problemas con el Consistorio de estas dos bodegas están teniendo mucho eco en las redes sociales y sobre todo en los más desaforados debates de barra. Aquí en la Carol no sirven huevos Benedict, sino callos, mollejas de cordero y rabitos de cerdo fritos.Mucha gente cree que los negocios de siempre de tantos barrios están dando paso a brunchs, franquicias y cafeterías con rótulos en inglés, que el Ayuntamiento no hace frente a esta gentrificación comercial, que Barcelona está perdiendo sus símbolos de identidad más humildes. De ahí que el gobierno del alcalde Jaume Collboni esté pasando del mantra las normas son para cumplirlas a considerar posibles excepciones y hasta plantearse modificar la normativa municipal a fin de proteger este patrimonio tan informal. El Ayuntamiento le hizo retirar a la Fermín su letrero esquinero, pero estudia la manera de indultar los dos de la fachada. Los concejales de ERC y PP están llevando estas cuestiones a la discusión municipal.Entretanto muchos negocios lucen rótulos protegidos que aún anuncian actividades de sus predecesoresEl caso de la bodega Fermín también desató la indignación entre muchos diseñadores. En la Red Ibérica del Patrimonio Gráfico están que trinan. Y en el FAD también. “Es un ejemplo de una legislación generalizadora que puede arrasar con aquello que hace que las ciudades tengan personalidad –dice en un comunicado Foment de les Arts i del Disseny–. Estamos de acuerdo con la necesidad de una normativa, pero debería crearse un catálogo de excepciones para conservar los elementos que, por su historia, calidad y arraigo merezcan ser preservados y, en algunos casos, incorporados a instituciones museísticas si deben ser retirados”.La retirada del cartel esquinero de la bodega Fermín desató la indignación en la BarcelonetaMiquel Muñoz/ShootingY encima Barcelona luce muchos carteles oficialmente protegidos de negocios que desaparecieron hace mucho, vetustos rótulos de librerías, farmacias y tiendas de partituras que de un modo absurdo dan la bienvenida a tiendas de teléfonos, bisuterías económicas y casas de cambio de moneda. La tienda de figuras de porcelana que funcionaba desde hacía años bajo el histórico cartel de la camisería Bonet de la Rambla cerró estos días de modo definitivo. Muy cerca, la camisería Xancó dio paso a una tienda de souvenirs artesanales. ¿Acaso protegemos los negocios que ya desaparecieron y ponemos palos en las ruedas de los que aguantan?Hace años que la librería Milla se transformó en una tienda de telefoníaLlibert Teixido / La VanguardiaEntretanto en la histórica floristería Soriano de la avenida Gaudí planean gastar este verano 40.000 euros en legalizar su escaparate y así poder traspasar su negocio y jubilarse. En los 70 los escaparates que sobresalen eran habituales. Pero en los 90 el Ayuntamiento modificó la normativa de paisaje urbano y les puso coto. El Consistorio pasó por alto este escaparate hasta que un año y pico atrás los inspectores lo subrayaron en una campaña contra la indisciplina de muchos comercios de souvenirs que atestan sus fachadas con camisetas con mensajes groseros. Sí, muchos choques del Ayuntamiento con viejos comercios derivan de la revisión de sus normas.En la antigua farmacia La Estrella funciona una bisuteríaLlibert Teixido / La VanguardiaAlberto Moyano, abogado, sesudo estudioso de los bares de la urbe y propietario de la bodega Carol, detalla que este establecimiento data de 1939, que cambió de manos en 1959, que cuando Lola y Manolo lo cogieron en 1987 ya estaba ahí la caja del cartel y que solo cambiaron las letras para rebautizarlo con el nombre de su hija. “Nosotros lo cogimos en el 2015, y no tuvimos ningún problema con el Ayuntamiento hasta el año pasado. Ahora estamos como la bodega Fermín. Al parecer nuestro cartel se pasa un palmo. Llevamos ya dos años liados con esto. No queríamos hacer ruido, pero... Nos veremos con el Ayuntamiento en el contencioso administrativo en octubre”.Lee tambiénEl Consistorio ya les puso dos multas de 750 euros. Pese a ello, al menos estos días, quiere mostrarse conciliador. “Este caso está a la espera de juicio. Pero el gobierno municipal quiere dejar claro que su voluntad es avanzar en fórmulas que permitan responder a estas situaciones, incluida la posibilidad de introducir ajustes en la ordenanza. El objetivo es hacer compatible el cumplimiento de la normativa con la preservación de la identidad de establecimientos que, como la bodega Carol, son parte del imaginario colectivo y referentes de la ciudadanía”.Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.