En barrios como el Eixample, el Born o la Barceloneta, donde el turismo ha conquistado las calles de Barcelona, las plantas bajas de los edificios se han convertido en una concatenación de comercios dedicados al visitante: en los últimos años han proliferado cafeterías y bares con los menús en inglés, consignas de equipajes, lavanderías o, los que más preocupan a la administración: las tiendas de souvenirs y los supermercados 24h.

El Ayuntamiento lleva años intentando regular estos negocios mediante normativas urbanas y planes de uso para evitar una situación que califican de “insostenible”. En algunas manzanas se pueden llegar a concentrar hasta cuatro de estas tiendas. En Barcelona hay unos 1.300 comercios que, por ley, pueden operar las 24 horas del día y los 365 días del año. Esa cifra supone el 16% del total de tiendas de venta de alimentos en la ciudad.

El consistorio considera que estos negocios han “saturado” diversos barrios y, por eso, ha anunciado que prohíbe abrir nuevos comercios de este tipo durante un año. Ahora bien, poner coto a estos supermercados no es tan fácil como podría parecer porque para abrir las 24h no hace falta pedir una licencia específica, sino simplemente tener un local con menos de 300 m² y comunicarlo debidamente al consistorio.