Un vecino anónimo que dice leer lo que escribo me sugirió el domingo, en plena solanera, “a ver si escribes sobre el calor” (en mi barrio somos así de graciosos). ¡Escribir sobre el calor en plena ola de frío polar! Ya lo escribió Manuel Alcántara, “somos una unidad de desatino en lo universal”.Yo no digo que en la calle no haga calor y caloret, cosa estupenda porque mientras hablamos del calor no lo hacemos del Gobierno del Reino, pero lo que es en los interiores abunda el frío polar, gentileza del progreso y de Willis Carrier, un ingeniero yanqui más listo que el hambre. Andreu EstebanEl desatino está en esa actitud tan moderna de sostener principios inamovibles lo que dura una convicción en la Moncloa. Reputados activistas contra el cambio climático, apóstoles del consumo responsable, ciclistas que asustan a las ancianas y salvan el medio ambiente y parejas que no se pierden una manifestación por la Amazonia, corren a las tiendas de electrodomésticos en pos de esos artefactos que devoran energía por un tubo, afectan la capa de ozono y gotean lo suyo. Eso, claro está, si ya no lo tienen instalado porque una cosa es el progresismo y otra sudar la gota pudiendo aprovechar las ventajas de la globalización y el made in China.Mucho salvador del planeta, pero sube el termómetro y a poner a tope el aire refrigeradoComo ni me gusta ni tengo aire acondicionado en casa, aprovecho para rogar a mucho activista del sector público que rebaje el tono moral si son de esos a los que a la hora de la verdad solo les importa rehuir el calor del verano al precio que sea. ¡Bienvenidos, por cierto, al capitalismo!¡Otro mundo es posible! Yo sigo las sabias recomendaciones de las administraciones y las televisiones públicas. Ya no zascandileo por el sol sino por la sombra, bebo mucho Vichy –¿se llama hidratarse, no?–, reduzco las actividades sexuales al mínimo, evito trotar por la Diagonal y consumo helados de limón (esto lo he mimetizado de la tele, aunque luego algunos dicen que engorda).Como habito un ático y el ascensor lleva días averiado –mantenimiento, dicen, los muy cachondos– solo deseo que remita la ola de frío polar. Y así, la próxima semana hablaremos del Gobierno.Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.