Un hype en las plataformas de Internet es todo el ruido –marketing e influencers mediante– que se crea en torno a un suceso, puede ser una serie, un libro, una película. El hype no suele tener mucho recorrido, pero tiene el suficiente para que más de uno caiga, compre el libro o vea la serie, y compruebe que ha sido, una vez más, víctima del algoritmo de un buen presupuesto de marketing.Ante este estado de cosas ha surgido la resistencia. Sujetos a quienes echa para atrás el hecho de que algo se viralice o muestre rápidas señales de éxito. Les pasa con series, con restaurantes, con destinos de vacaciones, con rutinas de ejercicios, con perfumes, con libros y películas, y hasta con las comidas. Mientras más populares son en Internet o en las plataformas menos les apetecen.Este sentimiento de aversión al hype se explica porque viven la popularidad como una presión por consumir determinado tipo de productoEste sentimiento de aversión al hype se explica porque viven la popularidad como una presión por consumir determinado tipo de producto y prefieren mantener su parcela de gustos a buen recaudo. Al menos tener la ilusión de que aún deciden por ellos mismos lo que ven, lo que comen o el lugar donde van de vacaciones. Según explica Anna Holmes, articulista de The Atlantic, no es rechazo a la cultura sino a la “overidentification”, es decir a la identificación exagerada con nuestras elecciones de consumo que, gracias al hype, son cada vez menos nuestras.Holmes cuenta que no ha visto The Pitt, la serie del servicio de Urgencias de Pittsburg de la que todo el mundo habla. También se ha resistido a Severance y a Sinners. Esto significa aguantar el chaparrón de preguntas: ¿Pero no la has visto? ¿Pero por qué?Noah Wyle ganó el Emmy al mejor actor dramático por la primera temporada.HBO MaxEsta periodista considera que padece la aversión al hype, y lo define como “un rechazo a los productos de la cultura pop que, al parecer, todo el mundo insiste en que le gustarían”. Explica que ella no se cree superior ni snob ni demasiado guay. “Hay quienes adoptan las novedades pronto; otros, las adoptan tarde. Yo, simplemente, soy de los que se resisten de forma extraña”, explica en su artículo. Para ilustrar que ella no vive de espaldas a la moda o a la cultura pop, Holmes airea sus zapatillas Stand Smith y su bolso Clare V.Para algunos expertos, como el psicólogo Roland Imhoff de la Universidad de Gutenberg, este rechazo al hype no es tanto una “necesidad de singularidad” como una “reacción psicológica”, una respuesta defensiva que se produce ante la sospecha de que se quiere restringir la libertad de elección. Muchas de estas personas no vieron en su momento la saga de Harry Potter, no escucharon los discos de Taylor Swift o de One Direction, algunos lo hicieron más tarde, cuando pasó la moda o cuando tuvieron hijos y entonces a algunos incluso les gustó.Este rechazo al hype no es tanto una “necesidad de singularidad” como una “reacción psicológica”Una explicación de este rechazo a lo que todo el mundo consume, al menos en el momento del hype, la explica Jonah Berger en su libro Invisible Influence (Influencia Invisible). Berger distingue entre productos culturales como el cine, la música y la moda que actúan como marcadores de identidad de otros productos como el papel higiénico, el champú o el lavavajillas que son más funcionales y no definen mucho a quien los consume.Esto significa, entre otras cosas, que es más probable que te pregunten por la serie que estás viendo que por la marca de lavavajillas de tu cocina. Y, probablemente, responder sobre la serie que estás viendo puede influir mucho más en lo que esa persona pueda pensar de ti. Eso hace que tu respuesta sea más cuidada o que tus elecciones sobre lo que quieres ver vayan en un sentido o en otro.Vivimos en una modelo de influencia social imán, y eso empuja a muchas personas a la uniformidad y a la conformidadGetty Images/iStockphotoEl autor dice que vivimos en una modelo de influencia social imán, y eso empuja a muchas personas a la uniformidad y a la conformidad, y a otras a la búsqueda de la singularidad. Según el autor estas tendencias no son excluyentes y uno puede rechazar ver una serie muy popular en Netflix y, al tiempo que compra una entrada para el concierto de Bud Bunny.Las personas con aversión al hype pueden estar protegiendo su identidad de la velocidad a la que se producen y se consumen ciertos productos culturales y a la presión social por tener una opinión sobre todos en tiempo record. Son personas que se sienten abrumadas y prefieren proteger su criterio y sus gustos y no exponerlos a tanto producto diverso y fragmentado donde la calidad importa cada vez menos.Si usted no ha visto la enésima serie de moda y no tiene opinión no se sienta raro, sencillamente no se está dejando arrastrar por una avalancha de contenido imposible ya de procesar. Está preservando el ritmo y el modo en que a usted le gusta ver una serie, y luego opinar sobre ella o no, sin que nadie le presione. Quizás la aversión al hype sea nuestro último reducto de resistencia para seguir disfrutando de lo que nos gusta. Y nada más que de lo que nos gusta.
Aversión al hype: ¿postureo o autenticidad?
El rechazo sistemático a todo aquello que sea popular y guste a todos











