La UE está inmersa en el proceso de negociación del próximo presupuesto comunitario. El marco financiero plurianual, de 2028 a 2034, entraña múltiples desafíos en su negociación, principalmente porque requiere unanimidad de los veintisiete Estados miembro para salir adelante. La Comisión Europea contempla una partida de 60.000 millones de euros anuales de recursos propios, es decir, de recaudación a través de impuestos a nivel europeo para lo cual estudia una tasa a las grandes tecnológicas.Bruselas proponía varias fórmulas nuevas para llegar a esos 60.000 millones de euros. Recaudar parte de los impuestos al tabaco, una tasa a los residuos electrónicos y un impuesto para las empresas que facturen más de 100 millones de euros. Pero esta última fórmula genera resistencia entre los países nórdicos. De hecho, Alemania o Países Bajos han mostrado ya sus reservas. Es así que la UE baraja un impuesto a las grandes tecnológicas como principal alternativa. Si bien se barajan otras fórmulas como un impuesto al juego online y a las criptomonedas.

Pero todo está conectado, en realidad. La Eurocámara era el principal impulsor de estas tres nuevas fórmulas para impulsar la cuantía de la dotación de recursos propios o sustituir las medidas que pudieran quedarse por el camino, como parece que será el caso del impuesto a las grandes empresas. Las alternativas acordadas por socialistas, Verdes, liberales y populares, se refieren a que los gigantes tecnológicos paguen un tributo.