“Estamos en una fase ruda, táctica”. Estas son las palabras de un diplomático europeo para definir las duras negociaciones que se están llevando a cabo alrededor del próximo presupuesto de la Unión Europea correspondiente al periodo 2028-2034. Nadie aparenta tener prisa pero el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha recordado este viernes que “es necesario un acuerdo global antes de final de este año”, tras el cierre de la cumbre de los 27 que se ha celebrado en Bruselas sin que se haya logrado llegar al mínimo acuerdo sobre cantidades ni nuevos recursos para lograr más ingresos.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha optado por una política de tierra quemada tras avisar de que la propuesta presupuestaria de la presidencia chipriota es “inasequible y desequilibrada” y pidió a Irlanda que cuando asuma la presidencia dela UE en julio haga “una propuesta aceptable”, que resume en un presupuesto más reducido. Mientras que España e Italia encabezan a las naciones enmarcadas como amigos de la Cohesión, que piden ampliar el presupuesto para cubrir las necesidades de gasto en políticas de cohesión o la agricultura además de los nuevos retos económicos y de defensa.












