Ni había acuerdo antes de la cumbre en Bruselas ni lo hay después. Los líderes europeos han hecho este viernes una nueva sesión de terapia de grupo con el fin de allanar el camino hacia el próximo presupuesto comunitario entre 2028 y el 2034, pero sin grandes avances en la ecuación financiera pese a las plácidas temperaturas de verano en Bruselas. Los países frugales siguen considerando que la propuesta para el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) encima de la mesa es demasiado alta, mientras los llamados “amigos de la cohesión” (entre ellos, España) abogan por unas cuentas más ambiciosas.El debate, sin embargo, comienza a tomar forma. Por primera vez había cifras concretas encima de la mesa sobre la base de la propuesta elaborada por la presidencia chipriota del Consejo de la UE, que plantea un recorte del 2% con respecto a los 1,76 billones de euros que pedía el borrador inicial de la Comisión Europea. El mayor recorte se centra en la idea de un Fondo Europeo de Competitividad (20.000 millones), mientras que se intentan proteger algo más las partidas de cohesión y agricultura.La locomotora alemanaMerz defiende que no puede haber nuevas “deudas” y aboga por cerrar las cuentas prontoEsto, que en Bruselas ya se llama “caja de negociación”, sirve para aterrizar las propuestas y obligar a los líderes a tomar partido. Esta arquitectura sigue siendo inaceptable para los frugales (ahora se llaman “modernizadores”), el grupo formado por Alemania, Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Finlandia y Austria. En cambio, España forma parte de los “amigos de la cohesión” al rechazar los recortes presupuestarios y abogar por una mayor ambición en políticas de cohesión y agricultura. Esta vez el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sí fue invitado por su homóloga italiana, Giorgia Meloni, a una reunión de estos países organizada por Italia y Rumanía, tras la que limaron asperezas en una reunión bilateral.“He dejado clara mi postura: no puede haber nuevas deudas europeas; el presupuesto debe estar equilibrado”, aseguró el canciller alemán, Friedrich Merz, en su llegada a la cumbre. En cambio, si el Gobierno español ya había pedido más ambición ante el planteamiento de la Comisión, ahora todavía con peores ojos la propuesta chipriota. Sánchez dejó claro que un acuerdo está todavía muy lejos y denunció la falta de ambición de una propuesta “incluso más insuficiente que la anterior”. “Europa no será una potencia geoeconómica si no tiene músculo financiero”, ha incidido al salir de la cumbre.El volumen total del presupuesto sigue siendo objeto de discusión entre los Estados miembros, pero existe un consenso generalizado en que la cifra final debe ser suficiente para cubrir las crecientes prioridades de la UE, aseguran fuentes comunitarias. Para lograrlo, los líderes han señalado que la creación de “nuevos recursos propios” será una pieza fundamental para equilibrar la balanza financiera y han pedido a la presidencia irlandesa, que arranca en julio, que presente un paquete “ambicioso y equilibrado” sobre estas herramientas de cara a la próxima cumbre europea de octubre.Este era uno de los puntos de fricción, si se ha avanzado lo suficiente en la creación de verdaderos impuestos europeos. España prefiere la contribución basada en la Renta Nacional Bruta frente a propuestas como el impuesto al plástico, que considera desfavorables en su diseño actual. “Sin recursos propios no lo lograremos: o fracasamos en tener el presupuesto que la Unión necesita, o subimos las contribuciones nacionales a un nivel que sería rechazado”, aseguraba un diplomático de otro país europeo.Pequeña revoluciónEl diseño del futuro MFP reflejará las nuevas prioridades, como la defensa y la competitividadEn lo que sí hay acuerdo actualmente es en el nuevo diseño del MFP, una pequeña revolución ideada por la Comisión Europea de Ursula von der Leyen para reflejar las nuevas prioridades geoestratégicas en Bruselas, especialmente reducir la brecha de competitividad frente a Estados Unidos y China y el rearme del continente frente a los planes del presidente Donald Trump de desentenderse de la seguridad de Europa. En esto, los líderes ya llegaban con los deberes hechos con el acuerdo al que llegó el Consejo de la UE el domingo pasado sobre los tres bloques financieros sobre los que se levantarán las próximas cuentas comunitarias. La gran novedad de esta estructura es un enorme fondo que funcionará a través de planes nacionales y regionales de cada Estado miembro y que agrupará algunas de las políticas más emblemáticas de la UE, entre ellas, la Política Agraria Común (PAC) o los fondos de cohesión. España también estaba en contra de este nuevo modelo de gestión, con serias dudas sobre el hecho de que haya un solo plan nacional y regional.“Si queremos construir una economía para las próximas décadas, no podemos hacerlo con el presupuesto de los años noventa”, advirtió el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, otro de los representantes frugales, que prefiere priorizar el gasto en defensa y competitividad frente a la PAC o la Cohesión.Ahora, con la presidencia chipriota de la UE habiendo cumplido con su cometido de presentar unas primeras cifras, será Irlanda quien tome el relevo a partir de julio, cuando herede la presidencia rotatoria del Consejo de la UE y también este difícil papel de ejercer de árbitro entre las potencias a medida que se recrudece el debate. Los líderes comunitarios pidieron en las conclusiones de la cumbre que Dublín se ponga manos a la obra “con vistas a un acuerdo a tiempo” y presente otra caja de negociación en octubre, además del paquete sobre nuevos recursos. “Necesitamos estos recursos adicionales para llegar a un acuerdo en diciembre”, ha asegurado el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en la rueda de prensa final.Algunos negociadores tienen prisa por cerrarlo antes de finales de año, especialmente por la necesidad de tratar de alcanzar un consenso antes de las elecciones de Francia y Polonia del 2027. Si negociar un presupuesto comunitario actualmente es complicado, la prospectiva de tener que hacerlo con Jordan Bardella y la ultraderecha polaca de Ley y Justicia, que podría ganar las legislativas del año que viene tras la victoria presidencial de Karol Nawrocki. Sin embargo, todo el mundo reconoce en privado que sería una gran proeza de Dublín poner de acuerdo posiciones tan alejadas en pocos meses. “Quiero que lleguemos a una decisión este año, creo que es importante, también para la previsibilidad del presupuesto de toda la UE”, aseguró Merz.Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).
Frugales frente a “amigos de la cohesión”, los líderes de la UE chocan por el futuro presupuesto
Los líderes europeos encargan un paquete equilibrado de “nuevos recursos” y aspiran a cerrar las cuentas antes de las próximas elecciones en Francia













