Como en una piscina, las empresas cotizadas necesitan cierta hondura para nadar, que el agua se renueve de manera constante y una temperatura adecuada. Por eso suelen hablar de profundidad y liquidez al referirse a la bolsa mientras con el termómetro miden si se encuentran bien valoradas por los inversores. Son las condiciones idóneas para sacar el máximo provecho a la experiencia. Estos días, la bolsa están demostrando que no solo sirve para dar visibilidad a las compañías, sino también para facilitar el movimiento de accionistas y la financiación de las propias compañías al margen de los bancos tradicionales o del capital riesgo. Un impulso para nuevos proyectos y adquisiciones.En lo que va de año y pese a la crisis de Ormuz, el Ibex ha alcanzado el nuevo récord de los 19.500 puntos y las empresas están usando las herramientas que les ofrece cotizar en bolsa. Según datos de BME, las ampliaciones de capital para captar recursos de los inversores han pasado entre enero y mayo de 1.834 millones en el 2025 a 3.719 millones este año. Además, las colocaciones aceleradas con las que los accionistas mueven grandes bloques de participaciones han pasado de apenas 98 millones en el 2025 a 6.178 millones. Mientras algunas firmas de capital riesgo se ven atrapadas en el accionariado de las empresas que no cotizan, aquí hay liquidez.Como explica el analista de XTB Javier Cabrera, las tres grandes vías con las que las empresas suelen sacar provecho a cotizar en bolsa son las ampliaciones de capital, las emisiones de bonos y las operaciones con las acciones en autocartera. “Cuando las bolsas están en máximos, puedes abordar mayores proyectos con un menor coste de financiación”, explica.Las grandes tecnológicas estadounidenses cotizadas en bolsa suelen recurrir a ampliaciones de capital para financiar sus ilusionantes proyectos, y eso genera cierto contagio en todo el mundo, donde esta fórmula ha dejado de asociarse a empresas en apuros. En los últimos meses, ACS ha captado por esta vía junto a una colocación acelerada de acciones 1.800 millones para invertir en infraestructuras de IA. A finales de marzo, Merlin amplió capital en un 10% para captar 768 millones y dedicarlos a desarrollar centros de datos. Un mes después, Solaria hizo lo mismo: 300 millones con la misma finalidad.“Venimos de unos años de actividad moderada en bolsa, tanto en nuevas salidas a bolsa como en operaciones de ampliación de capital y colocaciones aceleradas de empresas ya cotizadas”, explica Francisco Boada, socio de Corporate Finance en Deal Advisory KPMG en España. “Actualmente observamos una progresiva normalización del entorno, con mayor estabilidad y una recuperación del apetito inversor”. La bolsa, añade, “puede recuperar su papel como herramienta estratégica”. Sin ser un fin en sí misma, añade además credibilidad, visibilidad y atracción del talento.Estos días el mercado aguarda la ampliación de capital del Santander por más de 3.000 millones con la que comprar Webster Bank en Estados Unidos sin endeudarse. El BBVA llegó a disponer del apoyo abrumador de la junta general para acometer también una gran ampliación, por 11.000 millones, en caso de que los accionistas del Sabadell hubieran aceptado su opa. Son formas de abordar fusiones y adquisiciones con el oxígeno de los propios inversores.Sobre el terreno, Pablo Pérez-Orive, responsable en España de Euronext, constata el mayor interés de las empresas por las bolsas. “La incertidumbre geopolítica sigue ahí, pero no se está trasladando a los mercados”, asegura el directivo del operador de las bolsas de París, Ámsterdam, Roma, Dublín o Lisboa. “Vemos que cada vez se nos acercan más compañías, a las que el propio operador ofrece herramientas para animarlas a cotizar en bolsa”. El momento es especialmente propicio para empresas de defensa, aeroespacial, navieras, energéticas y, por supuesto, todo lo relacionado con la IA.Las ampliaciones de capital para abordar proyectos o compras crecen con fuerzaOtra muestra de las herramientas que ofrece la bolsa se encuentra en las colocaciones aceleradas de bloques de acciones. Este año se han cerrado con éxito dos de ellas en Naturgy por más de 6.600 millones en conjunto que han facilitado la salida de los fondos CVC y BlackRock. También destacó la que permitió a la familia Escribano salir con facilidad del capital de Indra, al vender el 14% por unos 900 millones. Cie Automotive, Cirsa, Izertis, Clínica Baviera o Edreams Odigeo son otras cotizadas en las que se han producido movimientos de este tipo.Fuentes de la CNMV destacan que “el mercado se está mostrando muy líquido y muy profundo”, con “mucha reactivación” en operaciones de emisiones y colocaciones pese a la complejidad del momento. Sin embargo, desde el supervisor reconocen que la gran asignatura pendiente siguen siendo las salidas a bolsa. Junto al operador de la bolsa española, BME, el supervisor del mercado ha impulsado el programa Easy Access, que acaba con el vértigo de elegir el momento adecuado para empezar a cotizar. Las empresas pueden registrar el folleto ante la CNMV y tomarse un plazo de 18 meses para ir colocando acciones en función de las circunstancias. A la CNMV ya se le han acercado empresas interesadas en esta modalidad, pero todavía no ha cristalizado ningún proyecto.Susana de Antonio, directora de Mercados Primarios de BME, destaca las nuevas medidas para facilitar el acceso de las empresas al mercado. “Tienen un objetivo común: agilizar los procesos de incorporación de valores, reducir cargas administrativas y adaptar los requisitos regulatorios a las necesidades actuales de las empresas”, señala. Entre ellas están la simplificación del régimen de ampliaciones de capital, una pasarela rápida para saltar del BME Scaleup al BME Growth, la homologación de documentación para valores extranjeros y el refuerzo del papel del asesor registrado.Tras los estrenos bursátiles de Cirsa y HBX (Hotelbeds) el año pasado, la ingeniería asturiana TSK ha sido la única en saltar este año a la piscina bursátil. Lo hizo a finales de abril y desde entonces se ha revalorizado un 24%. Las dos empresas que se encuentran ahora analizando si salen a bolsa en España son el operador rumano de telecomunicaciones Digi y la empresa de renovables Ignis. La primera podría hacerlo en breve.Nuria Álvarez, analista de Renta4, avisa de que las generalizaciones no funcionan al valorar el interés de las empresas por salir a bolsa. “Hay un buen momento económico, liquidez y apetito inversor, pero los perfiles son muy heterogéneos”, señala. “No todos buscan lo mismo al cotizar, pero en términos generales lo que quieren es crecer y financiación”. Sin embargo, el movimiento no siempre está claro, entre otras cosas por los gastos y requisitos regulatorios. Coincide en que los sectores que suscitan más interés son los relacionados con la tecnología, la IA y la defensa.Si la fórmula de ampliar capital de los gigantes americanos se replica estos meses con éxito en Europa, no ocurre lo mismo con el particular auge de salidas a bolsa de empresas tecnológicas. La expectación de los analistas está puesta más en Estados Unidos que en Europa, no solo por el estreno de SpaceX, sino también por el de las empresas de IA Anthropic y OpenAI, que ya han presentado sus solicitudes ante los supervisores del mercado. En Europa, el neobanco Revolut y el operador de autobuses de bajo coste Flix se encuentran entre los candidatos a salir a bolsa.Otra forma de medir la satisfacción de las empresas con la bolsa tiene que ver con su valoración. Con la pandemia era frecuente escuchar las lamentaciones de muchas de ellas, que no se consideraban comprendidas por el mercado. Los analistas, decían, no entendían los proyectos y los inversores no internalizaban el potencial. La situación cambia ahora, sobre todo en los sectores más de moda. Hay algunos como el de la banca que han dejado de quejarse de que su valor en bolsa se sitúe por debajo del valor en libros.La CNMV y el operador bursátil ya tienen en marcha su programa de salida a bolsa exprésSegún un reciente informe de PWC, los bancos españoles cotizan ahora 1,57 veces por encima de su valor en libros. En el caso de Bankinter, la ratio es de 2,02, frente a 1,88 de CaixaBank, al 1,85 del BBVA o al 1,53 de Santander. La sorpresa es que ahora superan con holgura las métricas de otros países europeos y, sobre todo, de Estados Unidos. No pueden quejarse de la temperatura del agua.Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión
Las empresas redescubren las ventajas de cotizar en bolsa
El buen momento permite a las compañías financiarse a través del mercado, pero las salidas a bolsa siguen siendo la asignatura pendiente












