Un 'trade' contra la corriente.La marea alcista del mercado mantiene todos los barcos a flote, incluso las empresas menos s�lidas, seg�n se quejaba ayer Andrew Lapthorne, de Soci�t� G�n�rale.Este analista tiene una estrategia de inversi�n para evitar las cotizadas estadounidenses m�s endeudadas, pero desde el D�a de la Liberaci�n (abril de 2025), el resultado de esta operativa ha sido negativo, algo que atribuye al aluvi�n de especulaci�n minorista en los valores m�s vol�tiles, "que en general coinciden con las acciones basura [con altos costes financieros]".En Europa, los �ndices tambi�n est�n en m�ximos hist�ricos, pero hay firmas que empiezan a aconsejar precauci�n. "Nuestras conversaciones con inversores se est�n enfocando a los valores que pueden superar un entorno m�s complejo y vol�til", explican en una nota los analistas de Jefferies.Ante esa preocupaci�n, la entidad americana ha buscado cotizadas del viejo continente con fortaleza para afrontar una hipot�tica correcci�n.Para entrar en esa lista, las empresas deben reunir tres caracter�sticas: crecimiento continuo de beneficios y flujo de caja; m�rgenes operativos consistentes; y balances s�lidos y crecimiento auto-financiado.Adem�s, necesitan cumplir al menos dos de otros tres requisitos: crecimiento de ventas; creciente rentabilidad del capital; y valoraci�n baja.Al repasar el mapa de las bolsas europeas, Jefferies solo encuentra 20 nombres que satisfacen sus criterios. Uno de ellos es espa�ol: el fabricante de piscinas Fluidra, que este a�o cae un 18% en el Ibex.Los otros 19 son Richemont, Atlat Copco, Evolution, Bureau Veritas, Sonova, Belimo, Games Workshop, Krka Novo Mesto, IMI, Richter, Scout24, ConvaTec, Rotork, Thule Group, Oxford Instruments,Robertet, Interroll, Atoss Software y Hemnet.El informe identifica otras 90 empresas que en el futuro podr�an acceder a ese grupo, entre ellas Endesa, Amadeus y Colonial.Pero Jefferies avisa: esta estrategia no es un trade a corto plazo, ya que otros factores macro pueden solapar la fortaleza de los negocios. Si no hay un vuelco en las preferencias del mercado, podr�a acabar en decepci�n como con la operativa de Lapthorne.