Con índices europeos como el Ibex 35 y el Dax alemán subiendo más de un 20% en lo que va de año, y los estadounidenses marcando máximos históricos semana tras semana, la búsqueda de diversificación ha vuelto a ocupar un lugar central en las carteras. Para los inversores con mayor tolerancia al riesgo que desean mantener exposición a renta variable, muchos gestores coinciden en que los pequeños valores (small caps) representan una oportunidad atractiva. Los valores de gran capitalización son los que sostienen habitualmente el rally bursátil y con la remontada lograda desde los mínimos de abril, los medianos y pequeños resurgen como alternativa para seguir apurando rentabilidad.
“Los han evitado durante bastante tiempo. Pero eso podría estar a punto de cambiar. Los inversores están buscando activamente diversificar tanto en activos como en estilos de inversión. Ahora podría ser el momento de que brillen los pequeños valores”, apunta Graham McCraw, especialista de inversiones en Aberdeen.
Las razones que respaldan esta tesis son múltiples: valoraciones deprimidas tras años de castigo, perspectivas de crecimiento superiores, menor dependencia del ciclo internacional y un entorno monetario cada vez más favorable. “La brecha de valoración entre el Russell 2000 (el índice estadounidense de pequeños valores) y el S&P 500 se ha ampliado por la incertidumbre económica y la preferencia de los inversores por las acciones de megacapitalización. Sin embargo, las pequeñas empresas ofrecen ahora un punto de entrada muy atractivo”, señala Andrew Smith, analista de carteras de clientes en Columbia Threadneedle. A ello se suma que, por lo general, se trata de compañías más centradas en su negocio doméstico, lo que las protegería en mayor medida del impacto de los aranceles.






