Las empresas de mediana y pequeña capitalización están de moda. Después de varios años en que los inversores han priorizado las grandes corporaciones, ahora han empezado a girarse hacia estas cotizadas de menor tamaño. En los últimos cuatro meses muchas de ellas han disparado tanto su valoración como su volumen de negociación en Bolsa. Esta tendencia se está produciendo en acciones pequeñas de todo el mundo.

El atractivo de las small caps, como se las conoce en la jerga, reside en su capacidad para generar una rentabilidad superior a la del mercado. A menudo ignoradas por los grandes fondos indexados y escasamente cubiertas por los analistas, estas empresas ofrecen al inversor activo oportunidades que escapan al radar de los grandes capitales.

Además, en un contexto de consolidación sectorial —como hemos visto recientemente en el sector inmobiliario con la opa conjunta de Neinor y Aedas— y de procesos corporativos relevantes como ampliaciones de capital o reestructuraciones, muchas de estas pequeñas compañías están siendo objeto de movimientos estratégicos que las colocan en el centro de interés de muchos inversores.

Uno de los mejores ejemplos del mercado español es DIA, cuyas acciones prácticamente han duplicado su valor en lo que un año. Pero lo más interesante no es solo la subida, sino el volumen: la media trimestral de títulos negociados al cierre del primer semestre se ha duplicado respecto al mismo periodo de 2024. Una señal clara de renovado interés por parte del mercado.